sábado, 28 de agosto de 2021

La "Vda. de Franco": la Fonda, el Mesón, el Cruce.

El sábado, 28-8-2021, el periódico "La Provincia" publica, a doble página,  nuestro reportaje sobre la historia del mítico "Meson Vda. Franco". por respeto a la edición impresa, en dos/tres días lo colgaremos en el Blog. 

Vaya mi agradecimiento al Periódico "La Provincia", que siempre está "ahí".


lunes, 23 de agosto de 2021

EL CRUEL MARTIRIO DE SAN BARTOLOMÉ

 Por Pedro José Franco López
Roque Nublo de Gran Canaria/2020

 

El martirio de San Bartolomé y, en concreto, la escena de su despellejamiento fueron motivos de inspiración para Miguel Ángel, que decidió incluir la tortura que sufrió antes de ser decapitado en el fresco monumental del Juicio Final que hoy en día se puede admirar en la Capilla Sixtina. En el fresco, San Bartolomé aparece sujetando con las manos su propia piel, en la que aparece un autorretrato del propio Miguel Ángel.

El santo apóstol.

San Bartolomé; que fue uno de los doce apóstoles de Jesús, es venerado en la Iglesia católica, en la ortodoxa e incluso en las Iglesias no calcedónicas ( Iglesias orientales que sólo aceptan los tres primeros Concilios del Vaticano).

Su martirio y muerte se atribuyen a Astiages, rey de Armenia que mandó llamarlo y le ordenó que adorara a sus ídolos. Ante la negativa de Bartolomé, el rey ordenó que fuera desollado vivo en su presencia hasta que renunciase a su Dios o muriese. Fue tan larga su agonía que, al día siguiente al ver que no hubiera muerto, ordenó que se le degollase. En la Capilla Sixtina, Miguel Ángel le representa con la piel en su mano y en la misma, un autorretrato suyo.


Bartolomé Cairasco de Figueroa (LPGC 8 de octubre de 1538-1610), poeta, dramaturgo y músico canario, en la página 244 de la “Tercera Parte del Templo Militante” hace una bella y trágica referencia al martirio de San Bartolomé, dice así, en castellano antiguo:

Fue el martirio cruel tan importuno,

Que no puede acabarse en sólo un día,

Que, como cuero y carne todo es uno,

Quitarse fácilmente no podía;

Deténgase en lugar tan oportuno

A contemplar un poco el alma pía

Del pérfido tirano la inclemencia

Y del sagrado apóstol la paciencia.

En fin, toda la piel del pié a la frente,

Se le quitó como si fuera un manto;

Y viéndole con vida al día siguiente,

No sin piedad el Pueblo, horror y espanto,

Mandóle degollar el insolente.

Y el alma bella de su albergo santo,

Viendo tiempo y lugar por la herida,

Salió a gozar de la perpetua vida.

Celebrase su fiesta en Roma en veinte

Y cinco días del mes de Agosto, y fuera

A veynte y quatro, que la diligente

Yglesia lo ordenó de esta manera.

La causa como dice docta gente,

Fue dilatarse así pena tan fiera,

Y celebrando Roma el degollarle,

Celebran los demás el deffollarle.

 

domingo, 22 de agosto de 2021

2021. SAN BARTOLOMÉ, SIN "LA BAJÁ DEL CARBONERO".

 

Por Pedro José Franco López.
Roque Nublo de Gran Canaria/2020
 

Esta singular celebración que cada año se celebra en Tunte, por San Bartolomé, quedará aparcada este año 2021, y viene a ser una manera lúdica de rendir homenaje al oficio tradicional del Carbonero y a los que lo practicaron con tanto esfuerzo y sacrificio para sacar adelante a su familia

Los antiguos carboneros se reunían en La Laguna para descansar, poco antes de entrar al pueblo con su preciado cargamento.

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De entre los días de fiesta en honor al patrón del municipio de San Bartolomé de Tirajana y cada año, se celebra “La Bajá del Carbonero”, es la manera en que la gente de Tunte homenajea a este noble oficio tradicional y a los que lo practicaron, de manera furtiva, hace ya más de medio siglo; como ya es costumbre, este año también se hace coincidir este evento con la víspera del 24 de agosto, festividad de San Bartolomé, compatrono del municipio.

Los antiguos carboneros se reunían en La Laguna para descansar, poco antes de entrar al pueblo con su preciado cargamento. Allí se les ha homenajeado dedicándoles la “Plaza del Carbonero” y, desde ahí mismo, el miércoles 23 de agosto, será desde dónde arranque una comitiva, sobretodo de  niños y jóvenes, ataviados con las ropas más viejas del cuarto trastero y con las caras tiznadas de carbón y, visto los días de calor que nos está tocando vivir, de seguro que también se teñirán las manos, los pies y, toda aquella carne que las buenas maneras permiten dejar a la vista; acompañados de Charanga y Papagüevos, el jolgorio terminará en la plaza del pueblo, dónde llegarán casi limpios de hollín, pues los vecinos se habrán encargado de rociarles baldes y manguerazos de agua desde las azoteas y balcones.


Es una manera lúdica de rendir homenaje al oficio tradicional del Carbonero y a los que lo practicaron con tanto esfuerzo y sacrificio para sacar adelante a su familia, en aquellos años de posguerra y, para colmo de males, dando con sus maltrechos cuerpos en el cuartelillo o la mismísima cárcel, muchos de ellos.

Esta fiesta, a poquito que se ponga en valor y le cuiden algún que otro detalle y se le dote de ciertos condimentos, está llamada a convertirse en el transcurrir del tiempo en todo un gran evento al estilo de “La Rama” en Agaete o “El Charco” en La Aldea. No es exagerar, si tenemos en cuenta que la “Bajá del Carbonero” cuenta con el perfil propio para ello y que, todo gran evento de hoy en día, tuvo sus inicios, más o menos, de la misma manera.

Para empezar, habría que intentar consolidarla cada año más y no contrarrestar ningún logro obtenido; lo decimos porque esta fiesta ya tuvo un precedente en que días antes de la bajada, se organizaba “La Subida de la Leña a la Hoya del Carbón” -Plaza del Carbonero- y que ha desaparecido.

Por poner un ejemplo, al igual que otras celebraciones análogas, la organización y autoridades, pudieran ir creando precedentes, participando en la Bajada ataviados con la vestimenta característica del oficio carbonero; tal como lo hicieron hace unos sesenta años: José Tejera Pino, José Tejera Rodríguez (Pepe el negro), Lisandro Hernández Díaz, Pedro Mejías Ascario, Julián Trujillo Rodríguez, Antonio Ferrer Monzón, Manuel Suárez López, Manuel Montesdeoca López, Manuel y José Suárez López, José Herrera Santana, José Hernández Hormiga, Francisco y Pedro Mejías Arbelo, Antonio Trujillo Rodríguez, José Morales Hidalgo, Santiago López Araña, Antonio y Vicente Santana Medina y Teodoro Pérez Pérez, Domingo Guerra, José Arbelo (el del Sequero) y tantos otros que ejercieron este trabajo en la primera mitad del pasado siglo XX.

En el asesoramiento de la vestimenta adecuada, tendría mucho que decir el grupo de mujeres que, ataviadas con vestimenta antigua asisten a cada evento festivo de Tunte y, que a estas alturas, ya estarán preparando los atarecos para su cita anual en la Romería del Pino. Otro ejemplo también sería el de teatralizar el personaje de “Lolita la de la huerta” que, según dicen, colocaba una sábana encima de la piedra rajá, para avisar a los carboneros de que venía la Guardia Civil.

Para confeccionar esta modesta columna hemos recurrido a los trabajos de investigación de Yuri Millares, con relatos de los maestros del carbón: Nardo Jiménez y Juan Sarmiento que aparecen en las revistas “Ruta Archipiélago” y “Pellagofio”; también nos ha ayudado el trabajo que aparece en el Programa de las Fiestas de San Bartolomé Tunte-2008, dónde podemos ver los nombres de hasta 18 carboneros y las fotos de ocho de ellos, con su año de nacimiento (todos entre finales del s.XIX y primeros años del s.XX).

Existe una jerga específica y toda una cultura muy larga de contar en torno a este oficio; por ejemplo, como dice Nardo Jiménez: “El fuego allá dentro no camina como llama, sino un fuego lento, como el gas; por eso la construcción de las hoyas debían tener la orientación de mar a cumbre, porque por el día el aire corre para arriba y, por la noche al contrario”.

Valiosa también las aportaciones de Bernardino Guerra González, conocido por Tino que, por ejemplo, nos habla de los sacrificios de los carboneros de entonces que además del esfuerzo que conllevaba el oficio, lo tenían que hacer a escondidas de los Guardas forestales y de la Guardia Civil, pues estaba totalmente prohibido cortar leña y hacer carbón. Y pone especial hincapié en cómo se fabricaba el horno dónde se quemaban las maderas de las cumbres tirajaneras.

Primero se cortaban los pinos, se pelaban y los troceaban antes de introducirlos en “La Hoya”. La “hoya tendida” era un hueco de un metro de profundidad y 3 ó 4 metros de diámetro; una vez llena de troncos, se cubría con tierra cernida, para que no quedaran grietas por ningún lado. A continuación se prendía con un trozo de carbón ardiendo y se cubrían todos los posibles coladeros de aire, aunque, estratégicamente, se podía dejar algún que otro “machinal”: “No le dejo más que humee un poquito”. Finalmente y, con toda la paciencia del mundo, esperar entre tres y cinco días a que ardiera la hoya; como dice Nardo Jiménez: “El fuego allá dentro camina lento”.

Las hoyas las preparaban en terreno semillano y en “fonducos”, para que no les diera el aire y, sobretodo, para que no estuvieran a la vista de los agentes forestales. Cuando más tenían que estar al acecho era en el momento de cortar, trocear y trasladar los pinos hasta la hoya (muchos fueron denunciados y encarcelados); el trabajo de la quema era de noche y no había peligro que les descubriesen, “el humo de noche no se ve y de día es como si fuera vapor".

Cuando terminaban de prender los troncos, se desbarataba la hoya, se extendía el carbón y se le daban brochazos de agua para enfriarlo antes de meterlos en sacos: “ensaquilarlos” como algunos decían. Finalmente, se traían al pueblo para venderlos, bien a cambio de dinero o por sacos de papas; el reparto por los pueblos de los alrededores se hacía en burras y, para vender en Telde o Las Palmas, se aprovechaba alguna camioneta.

Aunque en Tunte ya nadie ejerce esta actividad, la perpetuidad de la actividad parece garantizada. La asociación "Chamarusco Carboneros de la Cumbre”, se creó en el año 2004 y surgió a raíz de una serie de iniciativas de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria.

Este grupo de carboneros, entre los que hay algunos del Término Municipal de San Bartolomé de Tirajana, ha logrado la creación de una marca comercial “Carbón de la Cumbre”, la cual se encuentra registrada en la oficina española de patentes y marcas como producto procedente de las cumbres de Gran Canaria y reseñando que es un producto y un oficio forestal tradicional de Gran Canaria que se viene realizando desde tiempo inmemorial y que, al mismo tiempo, destaca por unas prácticas sostenibles y ecológicas.

BERNARDINO GUERRA GONZÁLEZ -TINO-

De los de Tunte de toda la vida, es un incondicional de la cultura popular, del folklore y de las tradiciones canarias. No hay romería que se precie dónde no esté su Carreta que capitanea su hijo Ismael Guerra, que poco a poco ha ido cogiendo el testigo y se ha convertido en todo un líder vecinal y, defensor a ultranza de la Cultura y Tradiciones tirajaneras; así como de su problemática Social.

Para esta columna y para la “Bajada del Carbonero Tunte-2015”, Tino se arranca por poesías y ha creado una con métrica y rima muy “sui géneris”, pero poesía al fin y al cabo. Es como sigue:

POESÍA AL CARBONERO

Por los pinares de Tunte
bajaban los carboneros
con la mirada adelante,
mirando para los pueblos 
y cambiaban el carbón
por: papas, carne, ajos o huevos.

En la Degollada de Rosiana
se paraban al acecho 
a que pasara Manuel Reyes
y Talavera en sus bestias.
 
Bajaban por Pilancones
El Ventoso y las Tederas,
Subían por Gitagana, Arteara y Fataga
Camino del Lomo Vera.
 
En las “hoyas de carbón”
se tiznaban con el hollín
y parecían unos esclavo
que venían de otro país.
 
Así termina la historia
de los pobres carboneros,
que muchos dieron la vida
Por el hambre y la miseria de su pueblo.

lunes, 26 de julio de 2021

LOS TEMPLOS Y LAS IMÁGENES JACOBEAS CANARIAS

Por Pedro José Franco López.
Roque Nublo de Gran Canaria/2020

Este artículo se publicó el domingo, día 25 de julio de 2021, en el Periódico "Diario de Avisos", en la sección que coordina Rafael C. Gómez León-Asociación Cultural Pinolere; página que tiene como objetivo compartir trabajos de investigación ligados al Patrimonio Cultural Canario.

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Hoy, día 25 de julio y, por ser domingo, sobran razones para dedicar esta página al Apóstol Santiago; primero por ser su festividad y segundo porque al coincidir en domingo, este año (y el próximo), serán Años Santos Jacobeos; y lo haremos haciendo breves semblanzas a los templos e imágenes jacobeas que tenemos en Canarias.

Desde tiempos inmemoriales existen las peregrinaciones a Santiago en Gran Canaria; múltiples senderos confluían en la ciudad de Gáldar (templo matriz de Santiago de los Caballeros) y, otros tantos hasta San Bartolomé de Tirajana (Iglesia de San Santiago de Tunte); como dijera Orlando Hernández "si cuando el Pino todos los caminos conducen a Teror, por Santiago se dividen las veredas hacia Tirajana y Gáldar"  y, al momento de elegir, se solía tirar por la calle de enmedio: "al que le debo la promesa o al que me quede más cerca".

Así fue hasta que en 1965, una Bula papal de Pablo VI concede a Gran Canaria (Gáldar) la celebración del Año Santo Jacobeo, esta concesión se fue renovando cada Año Jacobeo, hasta que en el de 1993, con Bula de 24 de junio de 1992, el Papa Juan Pablo II otorgó el honor in perpetuum para celebrar y ganar el jubileo de los Años Santos Jacobeos en los templos de Tunte y Gáldar, en las mismas condiciones y con idénticos privilegios a los conferidos a la Catedral de Santiago de Compostela.


Templo de Gáldar. El actual Templo de Santiago de los Caballeros de Gáldar, conforma el inicio y el arranque de la arquitectura y estilo neoclásico en el archipiélago, aunque con tendencias tardías barrocas. La fachada principal, está compuesta por dos cuerpos en el cual destaca, entre otras cosas, las dos torres gemelas de 35 metros de altura. Está constituido por tres naves, cada una de ellas cubiertas por bóvedas de medio cañón y por pilares poligonales. Sobre el templete de la capilla mayor, en el crucero, se sitúa la cúpula.

Templo de Tunte. La Iglesia de San Bartolomé de Tirajana, de estilo mudéjar, con una fachada compuesta por tres cuerpos, siendo el central más elevado; sobresale su espadaña germinada, que alberga el campanario compuesto por dos campanas y el reloj. Adornada con piedra de cantería local, esta iglesia sustituyó a la primigenia en el siglo XIX. El interior es de planta basilical con tres naves, separadas por columnas de estilo toscano y realizadas en cantería local, las cuales sujetan las arcadas que sirven a su vez de sostén para el techo a dos aguas, realizado en madera y de estilo mudéjar.


Imagen de Santiago de los Caballeros de Gáldar, Al igual que en Tunte, también son dos las imágenes de Santiago Apóstol que debemos tratar en Gáldar y es que la primera imagen datada en época de la conquista cuando los castellanos trajeron una figura del apóstol Santiago que vestía de peregrino, con cayado y concha; ésta imagen fue sustituida siglos más tarde por la actual, a caballo y con la figura de los moros derrotados en la peana, que data de 1629; a finales del s.XIX hubo un gran movimiento popular, comandado por Buenaventura Codina para comprar una nueva imagen "peregrina", pues no se compartía lo de las imágenes de animales (el caballo) en el culto; no prosperó la iniciativa, todo lo contrario, por 1889, la actual imagen tuvo una muy desafortunada intervención por Macario Batista Olivera, que no contó con el beneplácito popular.

 

Al contrario que la primigenia, la actual imagen de Santiago apóstol, representa al apóstol Matamoros; de escuela sevillana, data del siglo XVII y, por aquello de la multiculturalidad de que está compuesta la sociedad canaria, en el siglo XX, el conjunto de imaginería fue desprovisto de forma definitiva de las figuras de los moros que yacían bajo los pies del caballo blanco del Santo, que ahora se exhiben en el Museo de Arte Sacro y, como si de un traspantojo se tratara, el vacío bajo las patas del caballo, se cubre con artísticos arreglos florales en ceremonias y procesiones.


Santiago “el del Pinar” ó Santiago “El Chico”.
Sobre la escultura, efigie ó imagen de Santiago “El del Pinar”, de unos 70 cms., hay que señalar que es de rudimentaria factura; está fechada en el s.XV, de autor anónimo; de bulto redondo policromada y dorada, con carnaciones en el rostro. Para hablar de su procedencia tendríamos que remontarnos a mediados del siglo XV, cuando llega de mano de unos marinos oriundos de Galicia.

Su indumentaria es de soldado montado a caballo, portando en la mano derecha una espada al alza y un moro vencido bajo las patas del caballo. Su primitivismo se observa sobre todo en el codo de uno de sus brazos, que aparece esculpido al revés, respetando el escultor la constitución de la ramificación del árbol en que fue tallado.


Santiago “El Mayor”. (1903).
La imagen de “Santiago el Mayor”, como se le conoce popularmente llega a la parroquia de San Bartolomé previo encargo del sacerdote Pedro Hernández y fue realizada por Francisco Villa en madera recubierta por escayola; se encuentra ubicada en el fondo de la nave derecha del templo ante un retablo de estilo neogótico tallado en madera de cedro por el maestro galdense Juan Betancort.

Los costos del conjunto escultórico ascendieron a 4.350,80 pesetas, cantidad en la que quedaban incluidos los gastos de embalaje y flete desde Barcelona. Por su parte, las del retablo se cifran en 2.350 pesetas. Diez años después, la nueva imagen se vio enriquecida por un elegante trono realizado en plata, que fue adquirido a la empresa de ornamentos religiosos Burillo, con sede en Valencia.

 

Sólo me queda agradecer la colaboración prestada para la confección de este trabajo al joven Carlos Delgado Mujica, que estudió Historia en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y, que para bien de los galdenses en particular y grancanarios en general, la lleva inyectada en vena y la ejerce, día a día, de manera apasionada.