GEOLOGÍA DE LA MASPALOMAS DE 1960
Extraído
-literalmente- del Libro "Maspalomas/1961", editado por el Condado de
la Vega Grande de Guadalupe, dónde se convoca el Concurso Internacional de
Ideas "Maspalomas Costa Canaria". Aquí reproducimos los aspectos Geológicos
de la Maspalomas de 1960, que allí figuraban.
FISIOGRAFÍA.
Los
terrenos que serán dedicados a la Zona Residencial y Turística “Maspalomas, Costa Canaria” comprenden
un sector de litoral en forma de arco de gran radio (unos 22 kilómetros) concéntrico
al perímetro de la isla y cuya cuerda hállase orientada sensiblemente de Este a
Oeste en su parte occidental y de Oeste-Suroeste a Este-Nordeste en la
oriental.
La
longitud de cada uno de los lados de esta cuerda quebrada por un ángulo abierto
hacia el Noroeste es de 7 kilómetros.
La
anchura comprendida entre la cuerda y el mar es de un kilómetro tanto en la
parte occidental como en la oriental, que se eleva a tres en la parte media
correspondiente al Barranco de Maspalomas y llanos adyacentes.
Esta
faja litoral tiene una pendiente transversal que prolonga hacia la costa la de
las laderas meridionales de la Isla, salvo a uno y otro lado de la
desembocadura del Barranco de Maspalomas, que es una terraza intercalada entre
el pie de la vertiente insular y el mar, muy poco elevada sobre el nivel de
éste. El poblado de Maspalomas ocupa la cabecera o parte superior de dicha
explanada.
Este
mide de tierra a mar una anchura contada desde el poblado que excede un poco de
los tres kilómetros por un desnivel de 50 metros desde el caserío al nivel del
mar.
La
pendiente aumenta rápidamente a medida que se aleja del Barranco hacia una y
otra banda. En el extremo occidental, próximo al caserío de Arguineguín, se
eleva de tal manera, que para un descenso de 100 metros basta un recorrido
horizontal de medio kilómetro.
Algo
análogo ocurre en la parte oriental, si bien menos acentuado, pués para el
mismo desnivel de 100 metros el recorrido es doble del anterior, o sea de un
kilómetro, en su extremo, junto a la punta del Morro Besudo.
La
pendiente transversal presenta aquí otra particularidad consistente en un
escalón de unos 25 metros de alto que se eleva bordeando la costa a 750 metros
de distancia de ésta. En tal anchura se sube el terreno 50 metros y hacia
tierra gana otro tanto en 250 metros de anchura solamente.
Este
accidente del terreno tan caracterizado delimita por la parte de tierra adentro
la zona residencial, que así se beneficia de los terrenos de pendiente más
suave, con fácil acceso al mar y más cómoda parcelación y distribución de vías
de acceso.
Por
la parte occidental el escalón no es tan brusco, pues se ha ido degradando por
la intemperie; pero de todos modos en una anchura de un kilómetro que va de la
línea marítima a la cota de 100 metros de altitud, el terreno sube 25 metros en
una faja de medio kilómetro junto al litoral y en el otro medio kilómetro
tierra adentro, se eleva el triple, o sea 75 metros más de desnivel. También
aquí se aprovechará para zona residencial la parte más llana, o sea la de la
costa.
Aparte
de estos accidentes de relieve paralelos al perímetro de la isla, se acusan
otros normales a él y son los numerosos barrancos, barranquillos y barranqueras
que cortan la longitud total de los catorce kilómetros que comprende la zona residencial.
Aunque bastante encajonados, todos están secos la caso totalidad del año y la
mayor parte de los años, pues apenas llueve por esta vertiente de la isla.
El
único Barranco importante es el de Maspalomas, nombre que llevan los cuatro
kilómetros terminales dónde se concentran los caudales de sus afluentes de
Fataga, Los Vicentes, La Data o Ayagaures, y de la Negra, que a su vez re3cibe
las aguas del de Chamoriscan.
En
el terreno que cruza la zona residencial, la depresión del barranco de
Maspalomas ofrece gran anchura que alcanza un kilómetro en algún tramo como es
el fronterizo al caserío de su nombre, aunque en su desagüe al mar se reduce su
latitud a 200 metros.
Es
de advertir que las aguas de las avenidas no ocupan todo el ancho de la
depresión, sino que se abren paso en ella por meandros, que dejan la mayor
parte de la hondonada fuera del alcance de los terrenos y se aprovechan para el
cultivo.
CONSTITUCIÓN GEOLÓGICA.
A
la expresada morfología corresponden los siguientes rasgos geológicos:
El
límite occidental es un profundo surco erosivo, el Barranco de Arguineguín, que
encauza las aguas pluviales a partir de la cumbre central de la Isla y las
conduce en dirección meridiana, formando en su desembocadura un delta de un
kilómetro de ancho por 700 metros de avance, ocupado por cultivos de regadío,
casas de labor, arbolado, edificaciones de dos barriadas de pescadores a uno y
otro lado, con una fábrica de molienda y mezcla de cemento puzolánico, especial
para obras marítimas, y un embarcadero dónde atracan los vapores que los
conducen a los puertos peninsulares, canarios y extranjeros. Este delta de
cantos rodados llamado “El Parchel” hállase fuera de la zona residencial.
Caminando
hacia el Este, apenas se deja la zanja erosiva del Barranco de Arguineguín, el
terreno se eleva bruscamente y retrocede formando un amplio entrante, que se
denomina la Bahía de santa Agueda, cuya cuerda es de cuatro kilómetros y medio
de longitud por una flecha de cerca de uno y está encuadrada por la Punta del
Parchel y el Morro de Pasito Blanco.
Junto
al delta hay un alto acantilado que suministra un excelente corte geológico. La
base está constituída por una toba ígnea de color claro amarillento que alcanza
una elevación de 45 metros, y sobre ella descansa una formación sedimentaria de
canto rodado, también de naturaleza volcánica. Este es el Lomo de Santa Agueda
o del Galeón, seguido por la Cañada del Galerón, que en su parte litoral forma
una hermosa playa utilizada para baños y pesca de caña por excursionistas.
Repítese
otra bahía de dimensiones análogas a la anterior entre el Morro de Pasito
Blanco y el Faro de Maspalomas, ubicado al Oeste del Barranco de su nombre. En
ésta el relieve terrestre es mucho más suave y el litoral arenoso; los
constituyen una sucesión de playas ubicadas en todas las ensenadas de la bahía
principal entre el Morro de Pasito Blanco y la Punta de Maspalomas, distante
media docena de kilómetros al Naciente de aquél y que se denomina: Playa del
Hornillo, de La Melonera, de La Mujer y de Maspalomas, entre el Faro y el
Barranco.
La
estructura geológica es fundamentalmente la misma, salvo las vertientes que se
enumeran a continuación: Una potente capa sedimentaria de cantos rodados que
descansa sobre una toba con un lecho sensiblemente horizontal y sin
degradaciones. Su depósito debió ocurrir bajo las aguas oceánicas, en tiempos
en que su nivel era mucho más elevado que ahora. Esta transgresión marina
alcanzó los 400 metros de altitud, que es la cota superior en que se hallan los
cantos rodados sementados por el transcurso del tiempo y las consolidación que le imponían su propio peso y el de la
masa líquida de los mares.
La
toba que ahora se presenta en forma compacta fue primitivamente producto de
explosión de volcanes hoy desmantelados por la erosión atmosférica, que
lanzaron al aire este material suelto como nubes, que al caer al agua iban
depositándose en el fondo, lo que explica que la superficie consolidada sea
plana y su buena sementación también fue favorecida por el estado incandescente
que fue proyectado y su enfriamiento y contracción al caer al mar, en calma por
su profundidad, lo que permitió una fuerte adherencia entre fragmentos muy
removidos.
Luego
la erosión subárea fue abriendo los barrancos en la parte alta, y los guijarros
por las aguas meteóricas fueron acarreados por los barrancos y depositados por
éstos en el mar, dónde recibieron paulatinamente la toba que yacía en los
fondos oceánicos. Por el tamaño bastante crecido de los cantos rodados se
deduce que es una formación depositada en mar somero, junto a la costa, lo que
en términos geológicos ¡se denomina sedimentos neríticos.
La
datación de estos episodios de la historia
del territorio insular sería casi imposible de no tener a la vista más
que esta faja meridional destinada a zona residencial, pués carece de fósiles
que indiquen su edad. Sin embargo, puede relacionarse con otras manchas
sedimentarias al Nordeste de la Isla, dónde se ha edificado su capital, Las
Palmas, y algunos fósiles característicos han permitido situarla en la Era
Terciaria, Período Mioceno, Piso Helveciense.
Debe
tenerse en cuente que los fósiles de los alrededores de Las Palmas están en el
conglomerado que recubre la toba, siendo por o tanto bastante posteriores al
depósito de ésta. Según los sistemas de datación por los modernos métodos
radioactivos, se le asegura al Período Mioceno de la Era Terciaria una
antigüedad de 15 a 25 millones de años. Este dato explica suficientemente la
consolidación alcanzada tanto por la toba, que por su capacidad se utiliza como
piedra de construcción, como por el conglomerado que requiere la dinamita para
desmontarlo.
Ahora
bien, la Isla ha ido elevándose ininterrumpidamente y al retirarse el mar fue
quedándose al descubierto el fondo de éste: los cantos rodados primero, por
último la toba que éstos recubrían. Sobre unos y otros se ejerció la acción
demoledora de las aguas corrientes de las vaguadas originadas por las aguas
pluviales.
Dónde
más profundizó esta erosión limpió la capa protectora el conglomerado y dejó al
descubierto la toba subyacente. Esta fue asimismo erosionada, aflorando bajo
ella una roca que se denomina fonolita (piedra sonora, de fonos,
sonido, y litos, piedra), por el sonido cristalino que produce una laja al
golpearla con el martillo.
Por
su naturaleza, el material poroso con que se constituyó la toba al aglomararse
procede originariamente de la misma sustancia fundida o magma que produjo la lava
de fonolitas. La diferencia entre ambas es de orden físico, pero su composición
química es la misma: fue expulsada la toba por un fenómeno explosivo debido a
la brusca expansión de gases aprisionados en el magma que fueron liberados al
perder presión por su llegada a la superficie terrestre ascendiendo por la
chimenea de los volcanes, mientras que la fonolita rocosa se formó por el
enfriamiento lento de las corrientes lávicas que surgieron sin sacudidas por el
cráter de los volcanes, no en estado líquido, sino pastoso con bastante y se
alejan poco de las bocas o grietas eruptivas por dónde surgieron a la
superficie.
Todavía
a través de la formación fonolita que constituye como el substrato o
carpintería de la parte meridional de la Isla, se abren paso otras erupciones
de una lava más fluida y pesada de color negro que se derrama rápidamente por
las depresiones longitudinales de la fonolita y que ulteriormente recibió
asimismo un descubrimiento sedimentario de cantos rodados, conglomerados en
capas de menor potencia que las que tapan las formaciones fonolíticas
primitivas.
Otro
episodio geológico tuvo por teatro la parte central de la zona residencial, o
sea la correspondiente a la desembocadura del Barranco de Maspalomas. El gran
delta de este importante curso de agua pluvial formado por terreno de acarreo
que se abre en abanico a uno y otro lado de la depresión fluvial, también quedó
sujeto al movimiento de emersión de toda la Isla, y como su sedimentación o
depósito fue submarina, al retroceder el mar su regresión dejó al descubierto
una amplia terraza entre el caserío de Maspalomas y el océano de tres
kilómetros entre aquél y éste, por dos y medio lateralmente al barranco en su
margen oriental.
Estos
productos sedimentarios de acarreo no se limitan a dicha explanada, sino que se
desparraman también por sobre la orilla opuesta hasta una distancia de un
kilómetro del barranco y también avanzan como una terraza más estrecha, que
nunca alcanzan un kilómetro y suele quedarse en la mitad, con longitud de tres
kilómetros por la parte oriental, hasta el Morro Besudo, adosándose al viejo
macizo montañoso fonolítico de la isla. Su nivel es mayor al de la terraza de
Maspalomas y a formar la oriental que se llama de Las Burras, han contribuido
más que el Barranco de Maspalomas, los de menor curso y caudal abiertos a la
fonolita adyacente, ofreciendo el litoral en sus múltiples entrantes otro
rosario de hermosas playas de un kilómetro de longitud cada una y que se de
denominan de Maspalomas hacia el Naciente, Bahía del Inglés, Playa de Las
Burras y Playa de San Agustín.
Se
completa la reseña geológica por un último episodio que imprime a las tierras
litorales de Maspalomas un sello peculiar. Nos referimos a la presencia de una
formación de dunas que se alinean principalmente a lo largo de la margen
oriental del Barranco de Maspalomas, en los tres kilómetros de la carretera al
mar.
Superpuesta
esta formación a las restantes, es la más moderna de todas; pero su origen es
también marino. Estas blancas arenas cuyos minúsculos granos el viento
desplaza, son de naturaleza caliza y son de constitución biológica. Inicialmente
fueron bancos de madréporas o corales vivientes a poca profundidad en los mares
cálidos de esta latitud y contorneando la costa de la Isla a escasa distancia,
al modo que lo hacen en mucha mayor escala alrededor de las islas volcánicas
del Océano Pacífico y del Continente de Australia. Los embates del mar
destrozan la delicada arquitectura de las ramificaciones coralinas y las
reducen a arena, que arrastradas primero por las corrientes marinas e
impulsadas luego por el viento, avanzan tierra adentro amontonándose en dunas.
Los
bancos madrepóricos que las originaron subsisten adosados a la costa y avanza
algo mar adentro, ocultos o visibles, según la marea sea alta o baja, y
revelados en todo caso por las rompientes del oleaje, denominados mariscos
por el isleño, que extiende el nombre de los habitantes al de su habitación.
Sus numerosos recovecos son guaridas dónde peces y crustáceos de agazapan y
suministran al pescador la satisfacción
de buscarlos, descubrirlos, extraerlos y consumirlos, aparte de la vanidad de
exhibirlos como trofeo de su habilidad y dominio de la zoología marina.
Por
último, otra particularidad de la zona residencial de Maspalomas es el llamado “Charco”,
lleno de aguas estancadas que con nivel variable se extiende desde el barranco
hacia el Oeste en dirección paralela a la costa y a escasa distancia de éstos.
Ha sido originado por un represamiernto de las aguas del barranco, debido a la
presencia de un cordón litoral, o sea un malecón que el oleaje ha ido
levantando y que intercepta el paso de las aguas fluviales del barranco hasta
que la violencia de sus avenidas invernales rompe el dique de material suelto y
permite la salida libre de las aguas pluviales obstruídas en el cauce. La
presencia de este depósito permanente de agua dulce más o menos contaminada por
contacto con la del mar adyacente, ha permitido la formación de un verdadero
oasis de monte bajo, sobre el que sobresalen palmeras, como asimismo, y por
análoga razón, se ven en las islas del Pacífico.
GEOLOGÍA APLICADA:
Examinaremos la utilización de estas
características geológicas para las necesidades de la zona residencial.
Esta
demanda de terreno sobre la que ha de asentarse que le suministre a ser
posible:
· Buen apoyo para sus
edificaciones y solidez para sus vías de comunicación.
·
Materiales para sus
construcciones.
· Agua potable para sus
habitantes y de riego para sus jardines y huertos.
· Enlaces con los centros
habitados de la Isla y comunicación portuaria con España y el extranjero.
Se
estudian sucintamente estos particulares a continuación, bajo las mismas letras
de cada epígrafe.
·
A. Bien se asienten los
edificios sobre la capa superficial del conglomerado mioceno, bien sobre la
subyacente de fonolita, ofrecen condiciones sobradas de resistencia para
sustentarlos. Otro tanto puede asegurarse de la solidez de los terrenos que se
desmonten o terraplenes para abrir vías de comunicación.
Inicialmente
fueron fragmentos sueltos depositados por el mar los que hoy constituyen el
conglomerado y la masa ahora compacta de la toba que fue proyectada al aire en
trocitos de piedra pómez cuando explotaron por dilatación súbita los gases
encerrados en la pasta fundida del magma volcánico ascendente. Pero ha de
considerarse que desde entonces han transcurrido unos veinte millones de años y
que la consolidación se ha efectuado en tan largo período bajo la masa líquida
del océano, lo que ha permitido la perfecta soldadura de los pedazos sueltos de
la toba, hoy reunidos como roca homogénea en una sola pieza, tan bien sementada
que se extraen de ella y mediante explosivos cantos que se labran por caras
planas en piezas de forma geométrica para levantar paredes y soportar techos y
pisos.
En
cuanto al conglomerado, aunque constituido por guijarros redondeados por el
movimiento del oleaje, se han reunido por la presión de su propio peso y la del
agua en que estaban anegados con tal firmeza gracias al relleno de los huecos
entre los pedazos mayores por otros de menos tamaño, que ahora no puede
deshacerse el conjunto sino mediante barrenos y se mantienen firmes y
verticales los taludes del desmonte realizados años hace, para la ejecución de
la carretera de Maspalomas a Arguineguín.
Una
de las ventajas para el relleno de calles y caminos es que el asiento o
descenso ulterior de sus terraplenes será poco sensible porque apenas si tiene
tierra el suelo y sabido es lo bien que traban y se sostienen los pedraplenes
en oposición a los terraplenes que constituyen las explanaciones de las vías de
comunicación.
·
B. En la extensa faja de
la zona residencial hay de todo; pero no en todas partes.
Lo
que más abunda al Oeste del Barranco de Maspalomas es la piedra para
hormigones, unas veces suelta sobre la superficie por efecto de la erosión
atmosférica sobre el conglomerado terciario que disgrega sus elementos, y otras
ofrece estos segmentados pero con posibilidad de deshacerlos empleando los
medios adecuados.
Como
son cantos redondeados (lo que en el país se llama callao de barranco o de
playa) con una clasificación previa para dosificar la cuantía o proporción de
cada uno de sus variados tamaños, que pueden cribarse una vez individualizado,
se logran hormigones muy compactados y resistentes con gran ahorro de cemento,
porque los pedazos menudos rellenan vacíos que entre sí dejan los grandes.
A
pesar de su falta de arista puede utilizarse este callao para la pavimentación
de los firmes de las vías públicas previo machaqueo, que es sumamente rápido y
fácil por medios mecánicos. Así, partidos, traban muy bien, completándose la
consolidación también por maquinarias de rodillos de compresión, agregándole un
riego profundo de betún asfalto para evitar la formación de polvo.
El
aglomerante para la confección de las fábricas de mampostería ordinaria o de
hormigón hidráulico hállase también a pie de obra, pués se utilizaría
preferentemente el cemento puzolánico producido por la fábrica en plena
actividad, existente en Arguineguín, límite occidental de la zona residencial.
Ofrece la ventaja inapreciable de ser resistente al ataque del agua marina o de
sus emanaciones aéreas cargada de sales agresivas que descomponen los demás
aglomerantes.
La
arena puede obtenerse artificialmente de la molienda de la piedra redonda
machacada, de la cual es un subproducto, siendo utilizada la gribada procedente
de los acarreos de los barrancos de Arguineguín, Maspalomas y algunos otros de
menor cuantía que cruzan transversalmente la zona residencial, y aunque no es
recomendable por dar morteros de poca consistencia puede llegarse a utilizar,
en casos especiales, la arena fina de dunas y playas, cuyas condiciones mejoran
mezclándolas con otras.