sábado, 28 de marzo de 2020

(2 de 17).- EL BOSQUE, EL FARO, LA CHARCA


Por Pedro José Franco López.

 

EL BOSQUE, EL FARO, LA CHARCA

 

Son las imágenes del paraíso: el palmeral umbroso, la laguna de infinitas aves, las dunas moldeadas por las brisas milenarias y el obelisco del Faro, marcando desde su ápice las rutas del sol. La Charca bebía de las cristalinas aguas cumbreras, que afluían por el barranco de Fataga, y de las suaves olas de la pleamar, formando un ecosistema único en el archipiélago.


Verdes exuberantes, azules de ensueño y luminosas superficies de oro, tocadas cada atardecer por los celajes del ocaso. Y el universo sinfónico de las aves canoras que dieron nombre al lugar.

Hernando, el hijo del Almirante Cristóbal Colón fue, en el año 1502, el ilustre notario que registró en su diario de navegante el topónimo "Maspalomas" y, a quién le debemos el que este hito histórico y universal quedara registrado en los anales de la Historia.


A la silueta esbelta de la palmera canaria se añadió en el siglo XIX la pétrea eminencia de El Faro de Maspalomas, un incomparable punto de luz que orientaba por entonces a la navegación, desde la punta meridional de Gran Canaria.

Hoy, el gran centro turístico de Maspalomas es un intenso foco luminoso que proyecta sus atractivos hasta las latitudes polares, pero el Faro continua siendo un hito insoslayable y familiar en el horizonte costero de Maspalomas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario