Por Pedro José Franco López.
EL PUEBLO Y SU GENTE
Hasta
que, en los años setenta, del siglo XX, en que se produjo el súbito y fuerte impacto
del fenómeno turístico, el pueblo de Maspalomas era un pueblo agrícola, pequeño
núcleo de casas de labranza y de familia de molde tradicional (no más de cien
familias integraban el pueblo); aunque había que sumar los habitantes de pequeños
barrios y asentamientos, como: Berriel, Las
Burras, Buenavista, El Charco, El Veril, Barranquillo del Horno y las
Cuarterías que ocupaban familias que vivían en Maspalomas sólo por época de la
zafra tomatera.
Este
pueblo pervive en la memoria de muchos, con la Era, el Molino, La Fonda, El
Almacén de empaquetado," la Pared" que definía su perímetro, las Tienda
y los lugares de relación de los vecinos –como “La Prensa”, el cine de lata
“Tripita Seca”, etc.
Más
tarde, llegaron las primeras construcciones uniformes y las calles de picón,
con la plaza vertebral que acogió la Iglesia, la Escuela, el Club Juvenil, la
Oficina Municipal, la Delegación de Correos, la única Farmacia y la casa del
guarda jurado de la zona que, además tenía una Tiendita con Chuches y
Futbolines, lo que hacía que fuera el Punto de encuentro de la Chiquillería y
Juventud maspalomera.
Son
fotos para la añoranza y, también, para la satisfacción de muchos de los que
vivieron aquellos tiempos.
Con
la recopilación de imágenes que ofrece el Libro "Maspalomas Antier",
se recuerda cabalmente y se rinde homenaje a los hombres y mujeres que han
nacido y vivido en esta localidad sureña y que han contribuido a forjar la
Maspalomas que después se ha convertido en el fenómeno urbano y turístico de
nuestros días.
En
la memoria colectiva quedan grabados los Apellidos: Perera, Pérez, Sánchez,
Artiles, Rodríguez, Franco, Rivero, Afonso, García, Cabrera, Santana, Miranda,
Díaz, Gil, Monzón, Romano, Vega, Mariano, Suárez, López, Navarro, Oliva,
Martel, Bolaños, Fabelo y tantos otros, que han jugado un protagonismo en el trabajo y
en la sociedad, destacando en el anecdotario cotidiano y en los hechos que integran
la pequeña historia de este pueblo.
Hasta
que, en los años setenta, del siglo XX, en que se produjo el súbito y fuerte impacto
del fenómeno turístico, el pueblo de Maspalomas era un pueblo agrícola, pequeño
núcleo de casas de labranza y de familia de molde tradicional (no más de cien
familias integraban el pueblo); aunque había que sumar los habitantes de pequeños
barrios y asentamientos, como: Berriel, Las
Burras, Buenavista, El Charco, El Veril, Barranquillo del Horno y las
Cuarterías que ocupaban familias que vivían en Maspalomas sólo por época de la
zafra tomatera.
Este
pueblo pervive en la memoria de muchos, con la Era, el Molino, La Fonda, El
Almacén de empaquetado," la Pared" que definía su perímetro, las Tienda
y los lugares de relación de los vecinos –como “La Prensa”, el cine de lata
“Tripita Seca”, etc.
Más
tarde, llegaron las primeras construcciones uniformes y las calles de picón,
con la plaza vertebral que acogió la Iglesia, la Escuela, el Club Juvenil, la
Oficina Municipal, la Delegación de Correos, la única Farmacia y la casa del
guarda jurado de la zona que, además tenía una Tiendita con Chuches y
Futbolines, lo que hacía que fuera el Punto de encuentro de la Chiquillería y
Juventud maspalomera.
Son
fotos para la añoranza y, también, para la satisfacción de muchos de los que
vivieron aquellos tiempos.
Con
la recopilación de imágenes que ofrece el Libro "Maspalomas Antier",
se recuerda cabalmente y se rinde homenaje a los hombres y mujeres que han
nacido y vivido en esta localidad sureña y que han contribuido a forjar la
Maspalomas que después se ha convertido en el fenómeno urbano y turístico de
nuestros días.
En
la memoria colectiva quedan grabados los Apellidos: Perera, Pérez, Sánchez,
Artiles, Rodríguez, Franco, Rivero, Afonso, García, Cabrera, Santana, Miranda,
Díaz, Gil, Monzón, Romano, Vega, Mariano, Suárez, López, Navarro, Oliva,
Martel, Bolaños, Fabelo y tantos otros, que han jugado un protagonismo en el trabajo y
en la sociedad, destacando en el anecdotario cotidiano y en los hechos que integran
la pequeña historia de este pueblo.


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