Por Pedro José Franco López.
Premio "RAÍCES/SBT"
ROQUE NUBLO DE GRAN CANARIA.
Sin lugar a dudas, por nuestra parte, "Punta Mujeres" es el Yacimiento más visto de toda Canarias.
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Frente mismo al Faro de Maspalomas y, en
el centro neurálgico y exclusivo de Meloneras; dónde se ubican los más lujosos
hoteles y villas de toda la zona turística "Maspalomas Costa Canaria";
dónde se rezuma atractivo, opulencia y
estilo; junto a un Boulevard repleto de tiendas de diseño, prestigiosas joyerías
y elegantes boutiques y una selecta y refinada red gastronómica, digna del
mejor gourmet, surgen desafiantes, los restos de una vivienda aborigen y restos
de otros habitáculos; datada en el siglo VII (d.e.), incluso se han detectado
en su entorno, nidos de ametralladoras y trincheras militares de los años 40
del siglo XX.
Para entrar en situación, digamos que, hace
más de 1500 años un grupo de norteafricanos pisaron playa en Gran Canaria, bien
por voluntad propia o desterrados del continente, pero en cualquier caso con la
firme voluntad de quedarse para siempre. Y, siglo tras siglo, no fueron pocos
los que lo hicieron por las costas del Municipio de San Bartolomé de Tirajana;
prueba de ello es el semillero de yacimientos que se encuentran en las costas
tirajaneras, desde el mismísimo Faro de Maspalomas hasta Arguineguín, llegándose
a asegurar que casi todo el pueblo de El Pajar está levantado sobre un poblado
indígena; así tenemos: Lomo Galeón y Los Llanillos, El Pajar ó Santa Águeda,
Las Crucitas, Barranco del Toscón, Barranco y Montañeta de La Jarra, La
Lajilla, Barranco de El Salobre y de El
Hornillo, Pasito Blanco, Montaña La Arena, Las Crucitas, Llano de los Militares
y tantos otros.

Situándonos en la costa eminentemente
maspalomera y, para imaginarnos el trasiego que hubo en algún momento de la
historia prehispánica por estos lares, baste enumerar los yacimientos hallados
en el entorno: Las Meloneras, Viviendas de Lomo Perera -hasta una treintena de
casas aborígenes se han llegado a contar; Necrópolis de Maspalomas, con 141
inhumaciones y un osario en cistas y, que el Carbono 14 data los restos entre
los siglos X y XV; Pocillo Real en Meloneras, Concheros en las Dunas de
Maspalomas, y, el yacimiento que nos va a ocupar: Punta Mujeres.
Teniendo en cuenta que las arribadas a
tierra firme, evidentemente, eran por la costa, aquí adecuaban sus aposentos un
tanto provisionales, pues el alimento estaba condicionado a la pesca y el
marisqueo, por lo que no les quedaba otra que atravesar la cuenca de Tirajana,
la de Arguineguín, el valle de Los Tirajanas o las cresterías de Amurga, dónde
iban a disponer de abundante agua, pastos para el ganado y excelentes tierras
de cultivo, conformando unos habitáculos casi siempre cuevas naturales o
labradas a mano, que aprovechaban tanto para vivir, como para morir.

Para mayor
abundancia, el prestigioso investigador Simón Benítez Padilla se encuentra con
unos textos que dicen: "...,sobre el delta y en la playa,
levantaron los indígenas sus rústicas construcciones de piedra seca, acarreando
el material del mismo cauce del barranco y utilizando el ramaje de árboles y
palmeras para cubrir sus viviendas. como abrevadero; El Charco de Maspalomas atraía
asimismo una porción de volátiles y cuadrúpedos que en el sacian su sed y se
exponen a las artimañas del astuto cazador...".
Además, René
Verneau, compara ciertas construcciones de Maspalomas con las de Arteara: "...
a ciertas construcciones en forma de goros, se las ve también en Arteara y, más abajo, en el fondo del barranco,
cerca de Maspaloma...”
San Bartolomé de Tirajana, estaba
cantado, al ser el Municipio con más superficie y costa de toda la isla de Gran
Canaria, tiene catalogados por el Cabildo y a fecha de 2018 ciento sesenta y siete
Yacimientos Arqueológicos, siendo el más numérico, con diferencia, de los 21
municipios de la isla.

Y, para entrar definitivamente en
situación, decir que el Yacimiento "Punta Mujeres", ubicado a unos
150 m. al oeste del Faro de Maspalomas, en dirección a la Playa de Meloneras y
a escasos metros de uno de los más prestigiosos hoteles de la zona y, en el Paseo
de Meloneras, es un buen ejemplo de los asentamientos costeros que, en el
período prehispánico, se localizan en el litoral de Gran Canaria. Está
integrado por seis estructuras domésticas, si bien en su momento debió ser un
núcleo de mayores dimensiones; los aborígenes canarios eligieron este lugar
para establecerse por sus buenas condiciones naturales, en las proximidades del
oasis de la Charca de Maspalomas, dónde disponían de agua durante todo el año,
además de caza de lagartos y aves, y pesca abundante, sin olvidar el marisqueo
en la costa.
De todas las estructuras descubiertas,
destaca la ubicada en el extremo sur: una construcción de planta circular al
exterior, mientras que su interior se configura a partir de una estancia
principal cuadrangular a la que se adosan otras de menos dimensiones. Los trabajos arqueológicos documentaron en
esta edificación abundantes evidencias de industria lítica, cerámica, así como
restos de fauna marina y terrestre.
Las dataciones por Carbono 14 de restos
de maderas quemadas y cenizas halladas en el yacimiento han dado como resultado
los periodos de ocupación comprendidos entre los años 630- 890, y 990-1220 y 1410-1660. Es decir, que este
poblado estuvo habitado al menos entre el siglo VII y el siglo XVII, unos mil
años de historia.
Los muros de piedra que se aprecian son
los restos de una cocina al aire libre y una muralla, que junto a las casas,
formaban parte de un poblado aborigen de unos 1000 años de antigüedad. A lo
largo del tiempo, este espacio ha cambiado considerablemente de aspecto y han
sido diversos los usos y aprovechamientos que han tenido lugar en el mismo,
afectando a la conservación de los restos arqueológicos.
Las transformaciones más importantes de
este espacio tienen lugar durante el siglo XX. La introducción de los cultivos
de tomates, en la primera mitad del
siglo supuso una importante modificación del paisaje del entorno del
yacimiento, llegando los cultivos prácticamente hasta la costa.
Incluso, en el entorno de la vivienda, se
aprecian huellas de unas trincheras y nidos de ametralladoras, que formaron
parte del programa de fortificación de la isla, desarrollado entre 1940 y 1945,
en previsión de un posible desembarco aliado durante la II Guerra Mundial,
intervenciones que produjeron importantes alteraciones en este yacimiento
arqueológico.
Con posterioridad, en la década de 1950
se instaló en las cercanías una estación de radar y una antena de
comunicaciones, que con el tiempo, lo mismo que los tomateros, dejarían su
espacio a las actuales instalaciones turísticas.
El
Yacimiento "Punta Mujeres" fue objeto de una intervención
arqueológica y de conservación y restauración,0entre los años 2000 y 2001,
localizándose los restos de seis estructuras domésticas que, a buen seguro,
formaban parte de un asentamiento de mayores dimensiones, como nos muestra la
recreación del poblado y su entorno, cedido gentilmente por "Arqueocanarias",
dónde figura la Charca, el palmeral o bosque y "la punta", dónde 1250
años después levantaría el Faro de Maspalomas el ingeniero Juan de León y
Castillo. El Yacimiento, que no se excavó e investigó del todo, dejó algunos
espacios compactados, para estudio de futuros investigadores.
Y, de haberse actuado con más tino, y no
destruirse tanto yacimiento, veces por las obras de un Campo de Fútbol, veces
por los desmontes para un Campo de Golf y otras por ocupar espacio de un
sacrosanto solar para un hotel, hubiéramos tenido en Meloneras un atractivo
valor añadido y de promoción turística sin precedentes, pues indudablemente,
hubiera repercutido en el empaque y solera que nos otorgaban la constatación -a
pié- de una historia de siglos, diferenciándonos cualitativamente de otros
destinos competitivos.