El 5 de Septiembre de 1.975 tomaron posesión como Alcaldes de los municipios de San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía de Tirajana, Francisco-Santiago Araña del Toro y Manuel Sánchez Araña. Por respeto al periódico "La Provincia" que, de seguro, publicará algo al respecto, nuuestra aportación la haremos pública avanzado el día de mañana sábado o el domingo, día 6 de septiembre. Un saludo y gracias por vuestra atención.
"El Miano" (variante de la palabra "médano"), era una enorme duna que había frente mismo al Poblado de San Fernando, aislada totalmente del campo dunar, dónde el chiquillerío del pueblo se divertía y daba interminables volteretas desde la cima a la base. Era una gran diversión.
viernes, 4 de septiembre de 2015
jueves, 3 de septiembre de 2015
ANTONIO MARTÍN FALCÓN, EJERCIÓ LA POLÍTICA DURANTE 40 AÑOS.
Por Pedro José Franco
López
Técnico en Patrimonio
Histórico y Cultural.
Publicado en el Periódico
“La Provincia”, el jueves, 3 de septiembre de 2015.
En los años setenta,
con tan sólo veinticinco años, fue el Teniente de Alcalde más joven de España.
Su gran frustración fue
ver cómo desaparecían todas y cada una de las viviendas rurales o labriegas de
Maspalomas.
Martín Falcón, que es
cómo se le conoce a lo largo y ancho del término municipal de San Bartolomé de
Tirajana, ya jubilado y alejado del ruido político y social en el que estuvo
inmerso durante casi cuatro décadas (37 años, para ser más exactos), con 70 años
cumplidos el pasado mes de enero, disfruta en la actualidad del paso de la
vida, rodeado de su numerosa familia. Amigos?, más bien pocos, aquellos que se
contaban por cientos y que había que ir desalojando, porque interrumpían el
paso, se han convertido en puro espejismo.
Nuestro personaje es de
esos pocos que se dan en toda sociedad, en que valen más por lo que callan que
por lo que dicen, no en vano tuvo el inmenso privilegio de vivir en primera
línea y ser testigo de excepción, de la transformación social, cultural y
económica de San Bartolomé de Tirajana en general y de Maspalomas en particular.
Y es que, entre 1971 y 2007, época de transición y de cambio de régimen
político a nivel nacional y de revueltas a nivel local (tres Mociones de
Censura en cuatro legislaturas y un sinfín de turbulencias más), dan un bagaje
personal que imprime carácter de por vida y que llenan una mochila muy difícil
de descargar, por mucho que pase el tiempo.
Si echamos un vistazo
atrás para analizar el cómo del asentamiento de la familia de Martín Falcón en
Maspalomas, vemos cómo su padre, Ignacio Martín Monzón, procedente de Santa
Brígida y conocido por todos como “Panchito el ranchero”, asume en los años 50
las responsabilidades como encargado de los aparceros del exportador Míster
Pilcher, en Maspalomas.
La norma era que,
terminada la zafra, aparceros y encargados volvieran a su pueblo de origen; Panchito
no lo entendió así y decide que su lugar estaba en la tierra que le daba el
sustento y, con su esposa María Falcón y sus hijos Antonio, Mary Carmen, Rafael
y Tere se asientan en el Lomo de Maspalomas; lugar inhóspito, polvoriento e
incómodo, que contrastaba en gran manera del vergel de Santa Brígida; tal como
contaba Juan Francisco Naranjo en su trabajo periodístico de 1991, es así como
esta familia se convierte en pionera en los asentamientos foráneos y se
integran de lleno en la consolidación de Maspalomas, primero como pueblo y,
después, como destino turístico de primer orden.
Terminada su formación
académica, se inicia en el mundo laboral y, después de cumplir con el Servicio
Militar -en la aviación-, contrae matrimonio con Carmencita Franco Hierro, hija
del alcalde y mayordomo del Conde, Marcial Franco Jiménez y de Carmen Hierro,
nieta de farero; por lo que, de alguna manera entra en un ambiente dónde toma conciencia
de la realidad social del pueblo maspalomero y su gente y empieza a germinar en
él la vocación de gestor vecinal.
Es así cómo empieza a
formar parte de directivas de Asociaciones de Vecinos, de Padres de Alumnos,
del club de Petanca, de Lucha Canaria, de Baloncesto, de Kárate, etc.; llegando
a ser Presidente del Club Deportivo Maspalomas en su fase de transición. Pero
dónde se integra de lleno es en la organización de las Fiestas Patronales de
Maspalomas, en honor a San Fernando, dónde resultó elegido presidente por
votación popular en varios años sucesivos; elecciones que se celebraban incluso
antes de la llegada de la democracia y Fiestas que siempre defendió el que no
se municipalizaran, porque perdían la frescura y la impronta popular.
Cuando le proponen ser
concejal del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, lo acepta a condición de
que su elección fuera por voto directo, como así fue; se celebraron elecciones
el 17 de noviembre de 1970 y, de entre seis candidatos, Antonio Martín Falcón y
Manuel Cabrera Hidalgo, quedan entre los dos más votados y se cubren las dos
plazas vacantes en la corporación. Es así cómo se convierte en el primer teniente
de alcalde más joven de España, con tan sólo veinticinco años de edad.
Para los más jóvenes,
aclarar que en la organización municipal de España durante el régimen
franquista, también existían las elecciones; muy “sui géneris” y sometidas a un
férreo control, pero urnas y papeletas había. Martín Falcón tiene a gala el
que, aunque sus inicios políticos se iniciaron durante el régimen franquista,
(ésta fue la época que le tocó vivir y no otra), fue elegido por voto directo
entre los vecinos Cabezas de Familia, lo que venía en denominarse “tercio
familiar”.
Ya en la era
democrática, Martín Falcón va revalidando cada cuatro años su acta de Concejal,
de la mano de UCD en 1979; y, en las sucesivas legislaturas, (salvo algunos
escarceos en Coalición Canaria y Partido Popular), la mayor parte de las veces,
formando parte del grupo independiente “Agrupación de Vecinos -AV-“. En el
transcurso de su etapa política coexiste con los alcaldes: Enrique Jorge
García, José Macías del Toro, Enrique Velando Casteleiro, Francisco-Santiago Araña del Toro, Marcial Franco Vega,
José Juan Santana Quintana y Marco Aurelio Pérez Sánchez.
De las distintas tareas
que se le encomendaron o cargos y delegaciones que ostentó durante casi
cuarenta años, nos atrevemos a destacar como una de sus principales singularidades,
la de un gran hombre conciliador; motivo por el cual, siempre era el que hacía
de bombero o apagafuegos en toda clase de conflictos, ya fueran éstos entre los
propios concejales, los sindicatos y el personal municipal o, entre Asociaciones
de Vecinos, Clubs de Pensionistas y Comisiones de Fiestas.
Evidentemente tendrá Antonio
muchos sinsabores y frustraciones, sobretodo, por lo que quiso y no pudo hacer
por su pueblo y su gente; pero le queda la satisfacción de ver cómo nació y
creció el municipio de San Bartolomé de Tirajana en infraestructuras sociales,
culturales, deportivas y, en primerísima línea ver también como tomaba forma una
zona turística de primer orden internacional: Maspalomas Costa Canaria.
Además, durante su
tiempo como concejal, vio también como se implantaban y se consolidaban para el
futuro, iniciativas o actividades como: El Rallye de Maspalomas, el Carnaval de
Maspalomas, el Torneo Internacional de Fútbol; y otras que no han corrido la
misma suerte, como: el Festival Regional de Folklore, el Festival de Cine, los
Conciertos “Atlántica” o los conciertos de la Fundación Justus Frantz en San
Fernando de Maspalomas.
Apasionado del Tiro al
Plato, intentó por todos los medios construir un Campo de Tiro municipal; la
primera intentona -fallida a su pesar-, fue en 1975 y, su ubicación iba a ser
por encima del Lomo de Maspalomas y antes de la Degollada de la Yegua. Además,
Antonio Martín nos cuenta que le causó bastante tristeza ver cómo desaparecían todas
y cada una de las viviendas rurales o labriegas de Maspalomas; “fue
una gran torpeza por parte de todos, hoy hubieran podido ser un casco antiguo
con enorme valor histórico y etnográfico”; y también la causa algo de
frustración el no haber podido lograr para Maspalomas aquel dorado sueño de un
circuito de Fórmula 1 que, para no variar, se malogró por la sobrevaloración de
los terrenos.
En lo turístico, aún
tiene enquistado el que la CUMAC no accediera a que el cantante Julio Iglesias
construyera el hotel de gran lujo que proponía en el Oasis, dónde hoy en
día, sí que se hubiera permitido.
De todas las maneras le
queda la satisfacción de que en la década de los 80, San Bartolomé de Tirajana
y Maspalomas en particular se convirtiera en referente y pioneros en toda
Canarias, con las mejores instalaciones deportivas de carácter municipal, como:
el Polideportivo de Maspalomas, con pistas de atletismo y Terrero de Lucha
Canaria y el Pabellón Cubierto de Usos Múltiples de Maspalomas.
Cuando le tocamos el
tema de las segregaciones o cambios de la capitalidad del municipio de San
Bartolomé de Tirajana, Antonio, muy discreto y prudente, manifiesta que, por
razones obvias es mucho más devoto de San Fernando que de Santiago apóstol.
ANTONIO MARTÍN FALCON. También tuvo una
vida laboral arraigada al despegue turístico de “Maspalomas Costa Canaria”.
Como no podía ser de otra manera, Martín
Falcón se curtió laboral y profesionalmente en los inicios de la zona turística
“Maspalomas Costa Canaria”; así, en 1964, trabaja de administrativo con la
empresa “Amurga”; en 1969, en el “Hotel Maspalomas Oasis” y, durante 13 años
con la entidad “Sun Club”, siempre ejerciendo las labores de administración y con
el privilegio de haber tenido como jefes a los míticos Guillermo Olózaga,
Alberto Isasi y Sven Nordlander, respectivamente.
De su experiencia en la
empresa Amurga, que explotaba los primeros Bungalows y el primer restaurante de
la zona turística; hablamos de “Los Caracoles” y “La Rotonda”, manifiesta que: “aquello
fue como volver a la escuela. Éramos muy jovencitos, con muchas ganas de
aprender y, en cierto modo, lo turístico era una novedad para todos”.
Casi al final de dejar la actividad
política se inmiscuye en el negocio de la restauración y, con su esposa y
alguno de sus hijos, montan los restaurantes “La Casa Vieja”, el “Rincón de la
Casa Vieja” y explotan en concesión por un tiempo, el Restaurante del Jardín
Canario “Viera y Clavijo”.
Sus hijos: Almudena, Marcial, Marcos,
Francisco, Antonio, Fernando y Alejandro, se desenvuelven en distintos campos
profesionales y Martín Falcón hace especial hincapié en dejar muy claro, que no
les piensa inculcar el gusanillo de la política y que no le gustaría que alguno
de ellos la ejerciera.
LA FOTO NECESARIA.
LA FOTO NECESARIA. Unos dicen que la foto no debía haberse publicado... Y yo pregunto: ¿Porqué?: Porque molesta a la vista?..., Porque remueve conciencias?...
Ya dió la vuelta al mundo y, ojalá la dé mil veces más.
Ni me paro a pensar si debo o no pronunciarme y manifestarme públicamente, lo hago por impulso y ahí queda:
"Considero que esta foto es un "Compendio" de todo; de todo lo social y político que está sucediendo a escala universal y a escala individual de cada uno de nosotros. Creo que deberíamos analizarnos, echando una mirada hacia dentro y pensar que hemos hecho para consentirlo y qué podemos hacer para que no vuelva a suceder.
No hablo de política, ni políticos. Ellos y ellas están ahí porque, entre todos, los hemos puesto.
domingo, 23 de agosto de 2015
TUNTE, EL HOMENAJE A LOS CARBONEROS, RINDE TRIBUTO A UN OFICIO INGRATO Y FURTIVO.
Publicado en el Periódico “La Provincia”, el domingo, día 23 de agosto de
2015
Por Pedro José Franco López.
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.
Con una gran fiesta denominada “Día del Carbonero”,
también conocida por “La Bajá del Carbonero”, es la manera en que la gente de
Tunte homenajea a este noble oficio tradicional y a los que lo practicaron, de
manera furtiva, hace ya más de medio siglo. Este año toca en domingo y es que
últimamente se hace coincidir con la víspera del 24 de agosto, festividad de
San Bartolomé, copatrono del municipio.
Los antiguos carboneros se reunían en La Laguna para
descansar, poco antes de entrar al pueblo con su preciado cargamento. Allí se
les ha homenajeado dedicándoles la “Plaza del Carbonero” y, desde ahí mismo, el
domingo 23 de agosto, a las 19,- horas, será desde dónde arranque una comitiva,
sobretodo de niños y jóvenes, ataviados
con las ropas más viejas del cuarto trastero y con las caras tiznadas de carbón
y, visto los días de calor que nos está tocando vivir, de seguro que también se
teñirán las manos, los pies y, toda aquella carne que las buenas maneras
permiten dejar a la vista; acompañados de Charanga y Papagüevos, el jolgorio terminará
en la plaza del pueblo, dónde llegarán casi limpios de hollín, pues los vecinos
se habrán encargado de rociarles baldes y manguerazos de agua desde las azoteas
y balcones.
Es una manera lúdica de rendir homenaje al oficio
tradicional del Carbonero y a los que lo practicaron con tanto esfuerzo y
sacrificio para sacar adelante a su familia, en aquellos años de posguerra y,
para colmo de males, dando con sus maltrechos cuerpos en el cuartelillo o la
mismísima cárcel, muchos de ellos.
Esta fiesta, a poquito que se ponga en valor y le
cuiden algún que otro detalle y se le dote de ciertos condimentos, está llamada
a convertirse en el transcurrir del tiempo en todo un gran evento al estilo de
“La Rama” en Agaete o “El Charco” en La Aldea. No es exagerar, si tenemos en
cuenta que la “Bajá del Carbonero” cuenta con el perfil propio para ello y que,
todo gran evento de hoy en día, tuvo sus inicios, más o menos, de la misma
manera.
Para empezar, habría que intentar consolidarla cada
año más y no contrarrestar ningún logro obtenido; lo decimos porque esta fiesta
ya tuvo un precedente en que días antes de la bajada, se organizaba “La Subida
de la Leña a la Hoya del Carbón” -Plaza del Carbonero- y que ha desaparecido.
Por poner un ejemplo, al igual que otras celebraciones
análogas, la organización y autoridades, pudieran ir creando precedentes,
participando en la Bajada ataviados con la vestimenta característica del oficio
carbonero; tal como lo hicieron hace unos sesenta años: José Tejera Pino, José
Tejera Rodríguez (Pepe el negro), Lisandro Hernández Díaz, Pedro Mejías Ascario,
Julián Trujillo Rodríguez, Antonio Ferrer Monzón, Manuel Suárez López, Manuel
Montesdeoca López, Manuel y José Suárez López, José Herrera Santana, José
Hernández Hormiga, Francisco y Pedro Mejías Arbelo, Antonio Trujillo Rodríguez,
José Morales Hidalgo, Santiago López Araña, Antonio y Vicente Santana Medina y
Teodoro Pérez Pérez, Domingo Guerra, José Arbelo (el del Sequero) y tantos
otros que ejercieron este trabajo en la primera mitad del pasado siglo XX.
En el asesoramiento de la vestimenta adecuada, tendría
mucho que decir el grupo de mujeres que, ataviadas con vestimenta antigua
asisten a cada evento festivo de Tunte y, que a estas alturas, ya estarán
preparando los atarecos para su cita anual en la Romería del Pino. Otro ejemplo
también sería el de teatralizar el personaje de “Lolita la de la huerta” que,
según dicen, colocaba una sábana encima de la piedra rajá, para avisar a los
carboneros de que venía la Guardia Civil.
Para confeccionar esta modesta columna hemos recurrido
a los trabajos de investigación de Yuri Millares, con relatos de los maestros
del carbón: Nardo Jiménez y Juan Sarmiento que aparecen en las revistas “Ruta
Archipiélago” y “Pellagofio”; también nos ha ayudado el trabajo que aparece en
el Programa de las Fiestas de San Bartolomé Tunte-2008, dónde podemos ver los
nombres de hasta 18 carboneros y las fotos de ocho de ellos, con su año de
nacimiento (todos entre finales del s.XIX y primeros años del s.XX).
Existe una jerga específica y toda una cultura muy
larga de contar en torno a este oficio; por ejemplo, como dice Nardo Jiménez: “El fuego allá dentro no camina como llama,
sino un fuego lento, como el gas; por eso la construcción de las hoyas debían
tener la orientación de mar a cumbre, porque por el día el aire corre para arriba
y, por la noche al contrario”.
Valiosa también las aportaciones de Bernardino Guerra
González, conocido por Tino que, por ejemplo, nos habla de los sacrificios de
los carboneros de entonces que además del esfuerzo que conllevaba el oficio, lo
tenían que hacer a escondidas de los Guardas forestales y de la Guardia Civil, pues
estaba totalmente prohibido cortar leña y hacer carbón. Y pone especial
hincapié en cómo se fabricaba el horno dónde se quemaban las maderas de las
cumbres tirajaneras.
Primero se cortaban los pinos, se pelaban y los
troceaban antes de introducirlos en “La Hoya”. La “hoya tendida” era un hueco
de un metro de profundidad y 3 ó 4 metros de diámetro; una vez llena de
troncos, se cubría con tierra cernida, para que no quedaran grietas por ningún
lado. A continuación se prendía con un trozo de carbón ardiendo y se cubrían todos
los posibles coladeros de aire, aunque, estratégicamente, se podía dejar algún
que otro “machinal”: “No le dejo más
que humee un poquito”. Finalmente y, con toda la paciencia del mundo,
esperar entre tres y cinco días a que ardiera la hoya; como dice Nardo Jiménez:
“El fuego allá dentro camina lento”.
Las hoyas las
preparaban en terreno semillano y en “fonducos”, para que no les diera el aire
y, sobretodo, para que no estuvieran a la vista de los agentes forestales.
Cuando más tenían que estar al acecho era en el momento de cortar, trocear y
trasladar los pinos hasta la hoya (muchos fueron denunciados y encarcelados);
el trabajo de la quema era de noche y no había peligro que les descubriesen, “el humo de noche no se ve y de día es como
si fuera vapor”.
Aunque en Tunte ya nadie ejerce esta
actividad, la
perpetuidad de la actividad parece garantizada. La asociación "Chamarusco
Carboneros de la Cumbre”, se creó en el año 2004 y surgió a raíz de una serie
de iniciativas de la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria.
Este grupo de carboneros, entre los que hay algunos
del Término Municipal de San Bartolomé de Tirajana, ha logrado la creación de
una marca comercial “Carbón de la Cumbre”, la cual se encuentra registrada en la oficina española
de patentes y marcas como producto procedente de las cumbres de Gran Canaria y
reseñando que es un producto y un oficio forestal tradicional de Gran Canaria
que se viene realizando desde tiempo inmemorial y que, al mismo tiempo, destaca
por unas prácticas sostenibles y ecológicas.
BERNARDINO
GUERRA GONZÁLEZ
-TINO-,
De los de Tunte
de toda la vida, es un incondicional de la cultura popular, del folklore y de
las tradiciones canarias. No hay romería que se precie dónde no esté su Carreta
que capitanea su hijo Ismael Guerra.
Para esta
columna y para la “Bajada del Carbonero Tunte-2015”, Tino se arranca por
poesías y ha creado una con métrica y rima muy “sui géneris”, pero poesía al fin
y al cabo. Es como sigue:
POESÍA AL
CARBONERO
Por los pinares
de Tunte
bajaban los
carboneros
con la mirada
adelante,
mirando para los
pueblos
y cambiaban el
carbón
por: papas,
carne, ajos o huevos.
En la Degollada
de Rosiana
se paraban al
acecho
a que pasara
Manuel Reyes
y Talavera en
sus bestias.
Bajaban por
Pilancones
El Ventoso y las
Tederas,
Subían por
Gitagana, Arteara y Fataga
Camino del Lomo
Vera.
En las “hoyas de
carbón”
se tiznaban con
el hollín
y parecían unos
esclavo
que venían de
otro país.
Así termina la
historia
de los pobres
carboneros,
que muchos
dieron la vida
Por el hambre y
la miseria de su pueblo.
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