"El Miano" (variante de la palabra "médano"), era una enorme duna que había frente mismo al Poblado de San Fernando, aislada totalmente del campo dunar, dónde el chiquillerío del pueblo se divertía y daba interminables volteretas desde la cima a la base. Era una gran diversión.
domingo, 23 de febrero de 2014
martes, 18 de febrero de 2014
´Maspalomas debe dar más calidad y sonrisas, playas hay en muchos sitios´
Entrevista que me hicieron para "La Provincia", el día 18 de septiembre de 2012 y, que quiero volver a compartir con tod@s, pués la considero totalmente vigente y por mucho tiempo.
Pedro José Franco (San Fernando de Maspalomas, 1949), es Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana
M. PINO PÉREZ
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
¿Qué recuerdos le han quedado de lo que fueron Maspalomas y Playa del Inglés hace 50 años?
Me
vienen a la memoria muchas vivencias. Recuerdo que iba a la playa con
mi padre, que era muy mayor, en burro y lo dejábamos en donde hoy está
el Templo Ecuménico y bajábamos serpenteando por unos riscos y bajo los
cinco tarajales que había nos pasábamos el día de playa. Además,
disfrutábamos de la playa vestidos y las mujeres, con sus ropas negras,
se cubrían del sol porque antes tener la piel bronceada era sinónimo de
trabajar en la tierra, no de estar de vacaciones.
¿Imaginó que de aquellas penurias de los sesenta el Sur iba a ser la fuente de ingresos de la Isla gracias al turismo?
En
el caso del Sur esas penurias no llegaron a ser como las que se
vivieron en otros pueblos. Al ser medianeros del Conde la mitad de la
zafra era para nosotros y la otra mitad para el Conde, con lo cual de
comer siempre había, porque queso, verduras y granos no faltaron nunca.
Con la llegada de turistas llegan a nuestras casas los sobrantes de
las neveras de los bungalows que dejaban los turistas a las camareras,
que acababan de dejar la aparcería. El ketchup no lo conocíamos, la
mostaza nos parecía muy ruin. Y todo lo que se va construyendo para
acoger a esos noruegos y suecos nos hace ver que el turismo generaba
negocio.
¿Cómo eran los turistas de los años 60 y 70?
Eran
muy cercanos y familiares. Hacían fotos y se quedaban con la dirección
de las camareras para luego enviárselas por correo. Recuerdo que mis
hermanas llevaron a casa a tomar café a suecos, que no era la primera
vez que venían.
De esa Maspalomas ¿qué le hubiera gustado que hoy aún se hubiera conservado?
Defiendo
el progreso, pero me gustaría que se rescataran cosas que se han
perdido como la filosofía del documento de la sociedad Fomento y Turismo
de Gran Canaria de 1915. El destino Maspalomas tiene playas y spas,
oferta deportiva y cultural, pero la personalidad del canario ha
decaído, el profesional no es tan afable, no sonríe como antes. No se
puede servir con la cara estirada porque al turista hay que enamorarlo.
Pero es que en 1935 Néstor Martín Fernández la Torre marcaba las pautas
de cómo enamorar al turista, y proponía que se arreglaran con árboles y
flores los riscos y linderos de las carreteras, azoteas y balcones, y
mire ahora cómo está la autopista. Tenemos que exaltar nuestro
patrimonio, nuestras costumbres para diferenciarnos de destinos con los
que competimos. En Turquía hablan al turista en inglés, aquí no
dominamos el idioma, además son simpáticos y quizás son más serviles en
el buen sentido, y hasta las colchonetas de la playa son tan cómodas
como mi cama. Es decir, que el destino Maspalomas tiene que ofertar más
calidad y sonrisas porque los turistas se van a gastar el dinero donde
hay más calidad y donde les traten mejor. Insisto en que hay que cuidar
el entorno, no se pueden tener las palmeras de la autopista
abandonadas, y en vez de tanto dinero en ferias hay que hacer más
promoción en la Isla para que el turista la conozca.
Pero es el
operador el que comercializa los paquetes donde el precio es lo que
prima y en ocasiones el turista no llega a salir del hotel. Así no es
fácil hacer que se enamore de la Isla.
Claro, es que en el
operador no tenemos a un amigo, y por eso al que tenemos que cuidar es
al turista. En Gran Canaria, en Maspalomas, tenemos que saber que al
operador le gusta que los destinos sean impersonales porque así mueven a
los turistas de un sitio a otro cuando les viene en gana. Si el
turista se enamora de Gran Canaria pide venir a Gran Canaria y esta es
la forma de lograr que sigan visitándonos porque entre los amigos
también van a contar lo bien que los trataron.
Como vecino de San
Fernando que ha seguido el desarrollo turístico del Sur ¿qué errores
entiende que hay que evitar en los años venideros?
Creo que hay
que cuidar el territorio. Estamos quemando suelo para después irnos a
otro lado. Se quemó San Agustín y nos fuimos a Playa del Inglés, y
después se hizo lo mismo con Maspalomas. Y... ¿Qué va a pasar? Que nos
vamos a ir a Santa Águeda y quemamos Meloneras. Hay que mejorar y cuidar
lo que se ha hecho, porque no todo es hacer cosas nuevas para que los
turistas vayan a esa zona, pues se corre el riesgo de que no haya tierra
que ocupar y por eso es preciso cuidar esos lugares que han gustado
tanto a los turistas.
¿Espera que tras el Día Mundial del Turismo, que se centra en el cuidado al medio ambiente, se aprenda la lección?
Me preocupa si a partir del 27 de septiembre vamos a trabajar en serio
en favor del destino Maspalomas. Se ha elegido la palabra
sostenibilidad para festejar el Día del Turismo, una palabra con
catorce letras, que no entiende todo el mundo, y por eso insisto en que
tras cincuenta años dedicados al turismo debemos tener aprendida la
lección. El canario debe entender que depende del turismo y debe cuidar
por eso el entorno como a su propia casa.
¿Cree que ese mensaje se debía impartir en los colegios o ya ha calado entre los jóvenes?
Siempre
ha existido una barrera entre la zona turística y el pueblo de
Maspalomas, que es la autopista. En el Día Mundial del Turismo tampoco
se ha contado con los vecinos, se ha hecho todo desde las instituciones.
La crisis económica ha hecho que los jóvenes se hayan dado cuenta de
que si se preparan pueden tener empleo en los hoteles, pero deben
estudiar inglés y adquirir una formación.
martes, 11 de febrero de 2014
A ESCASOS DÍAS DEL 50 ANIVERSARIO DE LA INDUSTRIA Y LA PROFESIÓN DE HOSTELERÍA EN MASPALOMAS (Parte 2 de 2)
Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y
Cultural.
Si acaso tenga mayor sentido la conmemoración de
estas Bodas de Oro, de este cincuentenario, por la carga humana que tiene
consigo; no en vano son 50 años de vida de la industria de la hostelería en
Maspalomas y, evidentemente también del nacimiento de la profesión de la hostelería.
Antes de continuar, rompamos una lanza por aquellos
verdaderos pioneros en las labores hosteleras, como: Carmen Afonso, dueña del
Restaurante “La Fonda de la Vda. de Franco”; La familia Moreno Zerpa (Bar el
Boya en el Pajar); Serafín Trujillo y Aurora, Bar de Finito, en Playa de
Meloneras; el Bar de Antonio Franco; la Cantina de los Artiles; las Tiendas de
Aceite y Vinagre de: Agustín Rivero, Glorita Monzón, Juanito Artiles, Rosita
Sánchez; Mateíto Perera, la de José Santana y Andrea Trujillo; especial mención
a las de los pueblecitos de Berriel, Buenavista y Las Burras, tres núcleos de
población totalmente erradicados de la faz de la tierra en aras del supuesto
progreso y el bienestar, etc.
Dicho esto, retomamos el asunto que nos ocupa para
manifestar que, si los profesionales que atendieron a los ilustres invitados en
la inauguración de “La Rotonda” y “Los Caracoles”, lo hacían en calidad de
alumnos de la Escuela Regional de Hostelería, la de San Cristóbal, en Las
Palmas de Gran Canaria; los que atendieron la Fiesta de Fin de Año de 1964, ya
lo eran como empleados de la empresa “Amurga, S.A.”: Camareros, Cocineros,
Barman, Camareras de Pisos, Botones, Conserjes, Facturistas, Telefonistas,
Porteros, Jardineros, en su gran mayoría vecinos de Maspalomas, de Vecindario,
del Tablero y otros pueblos grancanarios.
Recibieron los
conocimientos más elementales a marchas
forzadas, en la Escuela Regional de Hostelería, (se inauguró el 11 de enero de
1962), cuya sede, estaba ubicada en la Escuela de Capacitación Agrícola. Hecho
curioso, pués la gran mayoría de los jóvenes que allí se formaron provenían de
las labores del campo.
Por eso lo de que esta conmemoración contiene una
gran carga emotiva y humana, pués chicos que dejaron la yunta en el alpendre o
el cercado a medio despedregar, se
ponían una corbata pajarita, para atender a ilustres invitados, turistas de
alto standing, entre ellos: reyes, príncipes, ministros y, hasta la mismísima
Lola Flores y Antonio el pescaílla.
Mujeres jovencísimas, que se
despojaron de sombrero, pamela, manoplas y faltriqueras, para lucir un
impecable uniforme y una profesionalidad y amabilidad innatas; eran las
Camareras de pisos.
Todavía algunas
de ellas se emocionan al recordar los comentarios que circulaban por doquier,
cuando fueron a trabajar a la zona turística. Fueron momentos muy difíciles, de
enormes contrastes emocionales: por un lado contentas e ilusionadas con un
trabajo digno al fin, dónde se les miraba con
respeto y aprecio, valorándose su labor y, por otro, la incomprensión de
la sociedad de sus pueblos que no entendían que: “fueran a servir y a limpiar baños, dónde los turistas hacían sus
necesidades”, “Que entraban al “bungaló” y se los encontraban medio desnudos
(en bañador)“.
Estos son los profesionales
que hoy merecen que ahora se les rinda el más cálido de los homenajes. Hombres
y mujeres, auténticos pioneros de las labores
que vendrían a ser la primera fuente de ingresos, no sólo para los
grancanarios, sino para personas procedentes de tantos lugares de la geografía
española y de otros países.
Gente que trabajó con ilusión, porque se trataba de
unos oficios nuevos, que les aportaba una mayor calidad de vida en comparación
con las calamidades que se vivían trabajando en el pastoreo, las plataneras, la
ganadería, la labranza o la aparcería, que era de dónde provenían
profesionalmente la mayor parte de ellos.
Múltiples las anécdotas que nos cuentan. Por
ejemplo: como los domingos y fiestas de guardar era de precepto obligado
asistir a Misa, la empresa ponía a disposición del personal (sobre todo de las
mujeres), una furgoneta o guagua para asistir a Misa a la Iglesia de San
Fernando y, terminada ésta, de vuelta al trabajo.
Y que al dejar el bungalow, los clientes dejaban la
nevera cargada de alimentos que ellas aprovechaban llevándoselos para sus
casas. De esa forma fue cómo en muchos domicilios se conocieron el Kétchup, la
Mostaza o la mismísima lata de “Tulip”, como nos dice Ramona Santiago, que la
vio por primera vez en la Cesta de Navidad que recibieron en 1964.
Los turistas a veces ayudaban a “Mingolo”, en las
tareas de “jalar p’ol chinchorro”,
y organizaban asaderos en la orilla de la playa e invitaban a los empleados; en
cierta ocasión prohibieron a los empleados de “La Rotonda” y “Los Caracoles” ir
la Playa y mezclarse con los turistas, clientes en su gran mayoría, de esas dos
instalaciones hoteleras.
Pedro Pérez recalca que le llamaba mucho la
atención ver como cada día, antes de abrir el restaurante, todos los camareros
se tenían que poner en fila y era que el Maitre pasaba revista: Manos, uñas,
pelo, barba, uniforme y zapatos; y asegura que muchos días algunos no
trabajaban y tenían que irse a su casa por no estar en perfectas condiciones.
Agustín Curbelo comenta que fue el primer Enlace
Sindical del Sur y pidiéndosele que cuente anécdotas al respecto, con mucha,
muchísima diplomacia y elegancia, tan sólo dice que: “por aquellas fechas el cargo de
Enlace Sindical no daba mucho trabajo”.
Para dar cuenta de cómo se ven después de 50 años,
los adelantos de aquella época: el Teléfono que había en la Recepción de los
“Los Caracoles”, era tan sólo como intercomunicador entre los Bungalows y el
Restaurante “La Rotonda”, para comunicarse con el exterior había que pedir
línea al teléfono de la Tienda de Agustín Rivero (dónde hoy San Fernando), mediante
el de un abonado del Vecindario (el núm. 73)
y desde allí, solicitar línea a Las Palmas. No hubo comunicación
telefónica automática, hasta 1968. Luego sería a través de la central de San
Agustín (frente al actual Hotel Tamarindos).
Y hablando de
Don Guillermo Olózaga, el director, que también fue concejal de san Bartolomé
de Tirajana, todos coinciden que si era una persona excelente, también era el
profesional más recto que hubieran visto nunca, a tal fín nos cuenta Martín
Falcón que, si don Guillermo salía con
ellos de juerga por las noches y estaban hasta altas horas de la madrugada de
bailes y copas, si al día siguiente no estabas puntual en el puesto de trabajo,
por mucho que fueras su compañero de copas, te sancionaba igualmente con días
sin empleo y sueldo.
Hasta aquí, esta
columna que hacemos en homenaje a tantos hombres y mujeres, sobre todos a los
que ya no están, que fueron y son el mejor reflejo de lo que es
profesionalidad, compañerismo y dedicación al noble trabajo de la hostelería. Hay
que mirar cincuenta años atrás para entender del todo aquello de “fidelizar y
enamorar al turista” para que repita y así, convertirnos en un destino
competitivo. Tengamos en cuenta que esto, los profesionales y poco más, será lo
que nos quede cuando se terminen los conflictos bélicos y esta dichosa ola de
frío.
domingo, 9 de febrero de 2014
A ESCASOS DÍAS DEL 50 ANIVERSARIO DE LA INAUGURACIÓN DE “LA ROTONDA” Y “LOS CARACOLES”. (Parte 1 de 2)
Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y
Cultural.
El Proyecto de
Maspalomas Costa Canaria se inició en San Agustín, en los terrenos comprendidos
entre el Morro Besudo y la Punta del Tío López. Según cuenta el actual Conde de
la Vega Grande, Don Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna, “Se elige San
Agustín, porque la lejanía de la capital a Maspalomas, por aquellos tiempos se
consideraba extrema y se recurrió a la playa más cercana, además la carretera
entraba hasta la mismísima playa y estaba más a la vista”.
Lo cierto es
que, a tan sólo 15 meses escasos de clavarse aquella estaca topográfica que marcaba
el inicio de la Urbanización de Maspalomas Costa Canaria (15 de octubre de
1962) y a tan sólo doce meses de que se presentara el Proyecto en el Registro
municipal de San Bartolomé de Tirajana (22 de febrero de 1963), se inaugura y
se pone a disposición de los primeros usuarios, las dos primeras edificaciones
de la zona turística: El Restaurante-Balneario “La Rotonda” y los Bungalows
“Los Caracoles”.
Presidían el
gran acontecimiento, las primeras autoridades de la isla: El Presidente del Cabildo
Insular, Federico Díaz Bertrana; el Presidente de la Audiencia Territorial, Sr.
Campo Llarena; el Delegado de Hacienda Gustemps Ferrer; el Jefe acctal. de la
Base Naval de Canarias, Sr. López Costa; el Delegado de Trabajo, Sr. García
Alvarado; el Delegado de la Vivienda, Sr. Gómez Cantilla y el Alcalde de San
Bartolomé de Tirajana, Don Antonio Martín López.
La cena que
resultó ser espléndida, tuvo el siguiente Menú: Consommé “Rotonda”, Suprema de
lubina “Maspalomas”, Tournedos “San Agustín”, Biscuit Glace y Taza de Moka.
Todo ello servido por alumnos de la Escuela de Hostelería del Cabildo Insular,
a las órdenes del flamante director que crearía Escuela en Maspalomas, Don
Manuel Moret Díaz.
No se dejó al
azar ni tan siquiera la Carta del Menú, cuya portada y contraportada era un
diseño artístico del pintor indigenista Santiago Santana, representando una
silueta de La Rotonda con las costas maspalomeras y las Dunas y el faro de
Maspalomas como fondo.
“La Rotonda”, elegante
y de apariencia frágil, vino a suponer un revulsivo en los parámetros
arquitectónicos de Canarias y de España. Manuel de la Peña Suárez concibió un
edificio en el que imperaba el círculo como forma arquitectónica y, en un
alarde de creatividad, unos siete círculos y una sucesión de arcos, terminan por
formar la espiral de una caracola en crecimiento.
Disponía de un
amplio Bar de estilo americano, decorado con un gran mural surrealista,
realizado en arcilla por el artista alemán Korbanka; un Salón-Comedor abierto
totalmente al mar y amplísimas Terrazas balconadas. De la Cocina, dotada con
modernísimos aparatos nunca vistos en Canarias, salían platos de máxima
expresión -Inalcanzable para el bolsillo de los lugareños el salmón ahumado a
150,- ptas.; el Rosstbeef a la inglesa a 100.- ptas. o el cafecito a 7,- ptas.-
Finalmente, en
un arqueado aislado, en la parte baja de la plataforma que soportaba al
Restaurante, se aprovecha un sector del círculo, para incrustar el Balneario.
Bien, llegados
aquí, ya hay que decir que si el Restaurante “La Rotonda”, fue un edificio
emblemático arquitectónicamente (yo diría que aún lo es), de Maspalomas Costa
Canaria, llegó a convertirse a los treinta años de su inauguración (principio
de los 90), en un lugar cochambroso, que el tiempo y el abandono convirtió en
pésimo escenario para la imagen de la zona y la salud de sus usuarios. Así que,
de común acuerdo entre la propiedad del momento (repito, la propiedad de aquel justo
momento) y el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana fue demolido el 20 de
Julio de 1992.
Por lo que,
gracias a mentes y mentalidades tremendamente elementales, que permitieron que
se destruyera, hoy no podemos celebrar su 50 aniversario en sus instalaciones.
BUNGALOWS LOS
CARACOLES:
“Los Caracoles” existen aún hoy en día, aunque su apariencia
no tiene nada que ver con el estilismo y la esencia que le dotara el arquitecto
don Manuel de la Peña; no existen restos de la armonía sutil, los trazados
rectilíneos en contraposición a los círculos y arcos de “La Rotonda”. Por
supuesto, nada de nada de aquellos paralelismos intencionadamente
desorganizados que hacían que cada hilera de bungalows no entorpeciera
visualmente el paisaje del mar y las montañas al resto.
Puede parecer cómica la descripción de “La Rotonda” y “Los
Caracoles” que hacía aquel primer folleto-cuadernillo, pero retrata fielmente
lo innovador que era todo por aquellos tiempos. Respecto al Restaurante-Balneario,
describía: “El
mobiliario de estilo moderno, es altamente funcional y de gran empaque, así
como las lámparas y apliques de luz”… Y sobre “Los Caracoles”,
detallaba: “...tienen cocina de
butano, nevera eléctrica y agua caliente y fría…”
En relación con
los Bungalows “Los Caracoles”, Don Alejandro del Castillo y Bravo de Laguna nos
manifiesta que, él como Promotor se considera el “inventor” del Bungalow en
Canarias, y es que como era la primera vez que se veía unos departamentos tan pequeños para vivir
las personas, hubieron toda clase de comentarios y casi todos ellos jocosos y de
mal gusto. Por ejemplo: llegando a denominarse popularmente como: “Las
Cuadras del Conde”, “Los Nichos” y “Las
Perreras”.
La prensa europea destacó, hace
por estos días 50 años que, jamás se hubiera llevado a efecto en ninguna parte
de Europa una empresa de esta categoría, venciendo tantos inconvenientes y es
que, en menos de un año, empezó a brotar una ciudad modelo de urbanismo
turístico, en una zona antes desértica.
NOTA: Las
descripciones arquitectónicas se basan en el Libro “Maspalomas: las Raíces del
Progreso”, de Pedro José Franco López y declarado Libro de Interés Turístico Nacional
por el Ministerio de Industria y Turismo; así como del documento: “Estructuralismo
y Experimentación en la Arquitectura de los 60”, del catálogo de la exposición
que, sobre Manuel de la Peña Suárez, comisarió en 2008, el arquitecto Don José
Luis Gago Vaquero.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





