miércoles, 11 de marzo de 2020

1980/2020 = CUARENTA ANIVERSARIO DEL CARNAVAL DE MASPALOMAS


Por Pedro José Franco López
Autor del Libro: "MASPALOMAS EL CARNAVAL"


Para los anales de la historia carnavelera, queda lo que en un tiempo será tan sólo una anécdota: La suspensión del Carnaval de Maspalomas en su Cuarenta -40- Aniversario.

LA APORTACIÓN HISTÓRICA DEL BOTÁNICO Y ORNITÓLOGO CARL BOLLE AL CARNAVAL DE MASPALOMAS



Por Pedro José Franco López
Técnico en Patrimonio Histórico y Cultural.
Autor del Libro: "MASPALOMAS EL CARNAVAL" 

Si de remontarnos al pasado del Carnaval en Maspalomas se trata, nada mejor que recurrir a la mitad del s.XIX (entre 1852 y 1856), cuando el ornitólogo y botánico alemán Carl Andreas Julius Bolle, asiste a una recolección de huevos en la Charca de Maspalomas.



Numerosas referencias históricas y antiguas, así como de rabiosa innovación y actualidad, el Carnaval de Maspalomas cuenta ya con los ingredientes necesarios para, que de una vez por todas, despunte y se convierta en un reconocido evento de interés turístico nacional e internacional.

Si ya el Carnaval de Maspalomas, de por sí, cuenta con más que suficientes ingredientes para considerarse con solera y empaque y situarse entre los de primer orden del ranking de todos los Carnavales canarios, hacemos una aportación más, fundamentada y datada en mitad del siglo XIX (año 1857 para ser más exactos), hace por estos días nada más y nada menos que ciento sesenta  y dos (163) años, que sin duda le dará un valor añadido.


Carl Bolle, en su libro: "Mein zweiter Beitrag zur Vogelkunde der canarischen Inseln”, en español: (Mi segunda contribución a la ornitología de las Islas Canarias). 1857, Pp. 341-3), pone el siguiente texto: "No dejamos aquel lugar (La Charca de Maspalomas), hasta que nuestros cestos estuvieron llenos, lo cual sucedió al cabo de una hora… Cuando volvimos a casa y contamos los huevos, se encontraban más de 400, de los cuales nos comimos una parte esa misma noche, con buen apetito, y los restantes al día siguiente en forma de distintos platos de Cuaresma, por ejemplo un tipo de pastel de huevos (tortillas). Las yemas eran sorprendentemente rojas y sabían a pescado”.

La casa, supuestamente debía ser la del Mayordomo del Conde, que era quién daba los permisos para el pase a La Charca y, no divagamos mucho al decir que, si estaban en Cuaresma, el pastel debía ser Tortillas de Carnaval. Bolle continúa abundando en que los huevos principalmente eran de una especie de "golondrina de mar", llamada "charran" y, al mencionarse que se trataba de  huevos de gran variedad también los habría de patos, garzas, fochas y pollas de agua.

Este precedente de más de un siglo y medio de antigüedad viene a enriquecer el historial del Carnaval de Maspalomas que, en los últimos años ha apostado por convertirse en un evento de calado internacional hasta convertirse en una importantísima y atractiva herramienta promocional; no en vano su marco y epicentro se desarrolla en el seno de una de las más importantes zonas turísticas del territorio español: Maspalomas Costa Canaria.

domingo, 8 de marzo de 2020

Por Pedro José Franco López

Hoy, día Internacional de La Mujer/2020, me viene a la memoria.

Terminada la jornada laboral en la aparcería, muchísimas jovenes de las cuarterías de los alrededores, venían a la Casa de Josefita López, situada frente mismo a la actual Casa de la Guardia Civil (dónde ahora un bloque de viviendas de cuatro plantas), para aprender a Coser, Bordar, coger Puntos a las Medias, etc.

Y es que mi madre, Josefita López y mis hermanas: Trinidad, Olga y Eduvigis, se prestaban para todo, hasta las "cuatro reglas" le enseñó a mucha chiquillería de las Cuarterías.

Con ingenio y, a la luz de las velas, la luz de carburo o el quinqué, se las apañaban para que llegara algún duro extra a la economía familiar.

Las chicas, a la vez que aprendían a coser y/o bordar, hacían sus vestidos de ir a Misa o a los bailes de la Sociedad de Pedro Vega, en el Tablero. 

Y, en lo que se refiere a las clases de bordar, las chicas, a la vez que aprendían, (si ya estaban pedidas y comprometidas muy en serio y, con fecha de boda a la vista), adornaban su Ajuar en las máquinas Alfa que mi madre compraba a plazos y: bordaban bellas ilustraciones en Manteles, Sábanas, Colchas, Fundas de almohadas y "marcaban" con las iniciales de su nombre y primer apellido las toallas y, hasta paños de cocina.

sábado, 7 de marzo de 2020

HONORES Y DISTINCIONES/2020

ENTREVISTA A PEDRO JOSÉ FRANCO LÓPEZ.

"ROQUE NUBLO GRAN CANARIA/2020

"Ha dedicado casi toda su vida al rescate y difusión, sobre todo difusión, de los acontecimientos de gran relevancia en el Sur grancanario"

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"Sin el turismo Maspalomas no es nada, nos robaron la memoria histórica"

"Quienes se benefician de Maspalomas deberían tener gestos de desagravio con nosotros, nos lo deben", destaca el creador del Festival Regional de Folclore de Maspalomas 

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Entrevista: RUBÉN TORRES.
Fotos: JUAN CASTRO.



Ha dedicado casi toda su vida al rescate y difusión de los acontecimientos de gran relevancia histórica en el Sur, donde fue técnico de Patrimonio Cultural durante 32 años. Pedro Franco (San Bartolomé de Tirajana, 1949) es autor, entre otros, de 'Maspalomas antier' y 'Maspalomas, las raíces del progreso', ambos libros declarados de Interés Turístico Nacional.

Roque Nublo Folclórico. ¿Cómo lo recibe?
 
Llega cuando planeaba cortarme la coleta y empezar a vegetar. Lo recibo con respeto, orgullo y con mucho agradecimiento. Pero también con gran compromiso, por lo que eso de cortarme la coleta lo dejaré para más adelante, ya que hay mucha tela que cortar aún y me quedan ilusión y ganas. Dedico el premio al pueblo silencioso y silenciado de la Maspalomas de los 60, 70 y 80, y a las mujeres y hombres que sacrificaron sus valores sociales y culturales, heredados de sus antepasados, y que se trastocaron en pro de la industria turística. Supuestamente, sinónimo de porvenir y progreso. 

En 1980, cuando accede al Ayuntamiento, todo estaba por hacer. 

En 1980 entré en el Ayuntamiento como auxiliar administrativo en Intervención, pero rápidamente pasé a Alcaldía. Era una época en la que no existían departamentos definidos para Turismo, Deportes, Cultura o Juventud. Acababan de celebrarse las primeras elecciones democráticas y no existía nada. Todo lo hacías por primera vez; te sentías creando, haciendo historia. Aquello no era trabajar, era otra cosa. En ese contexto es cuando nace el Carnaval o el Festival Regional de Folclore de Maspalomas de la mano de tres personas que no teníamos referentes, nadie de quien copiar. 

¿Cómo nace el festival?
 
El festival emanó del propio pueblo y eso fue lo positivo. En 1980 vienen Los Sabandeños a un concierto y en 1981 pedimos un grupo de cada isla. Araña del Toro accedió pero nos dijo que tuviéramos cuidado para no crear costumbre y que no nos viésemos obligados a continuarlo. Cuando encargamos el cartel, incluía un 'uno' en número romanos que estaba metido con calzador, pero justo ahí creamos la continuidad. El festival emana del pueblo durante 15 años siguiendo los cánones que marcó Fernando Díaz Cutillas, pues era nuestro asesor. Cuando falleció asumimos sus cánones como que los grupos fueran serios y tuvieran detrás un amplio trabajo de investigación. Así lo pudimos mantener hasta que el festival acabó municipalizándose y politizándose; entró en un declive y a alguien no le tembló la mano para acabar con él en 2012. Luego nace un híbrido al que llamaron festival insular, pero también desapareció. En 2020 tendría que haberse celebrado la edición número 40, pero no es así. Éramos el festival decano del Archipiélago; no existe hoy ningún festival que cumpla tantos años. Éramos un referente y todos los grupos tenían la honra de venir al festival de Maspalomas. 

Ya nada lo sustituye. 

No, pero desde entonces nació un semillero de festivales folclóricos por toda Canarias. 

Después de ese semillero, ¿ve necesario recuperarlo?
 
Es necesario y además lo demanda el pueblo de Maspalomas, los ciudadanos del resto de la Isla y de Canarias. Se demanda porque nunca tuvimos la vocación de ser internacionales; siempre quisimos conservar el término 'regional' para ser, de los festivales regionales, el mejor. Pero no el mejor en volumen, sino en rigor, respeto a las tradiciones y que el canto y la vestimenta fuese lo más fiel posible. 

¿De dónde le viene su vocación de servicio público? 

Con 15 años ya dirigía un grupo de teatro en Maspalomas y también colaboraba con la parroquia para que la juventud de Maspalomas tuviera algo. Hay que tener en cuenta que en los 60 la civilización o el mundo conocido terminaba en Telde o Agüimes y todo el sur de Gran Canaria era una especie de isla dentro de otra isla. Éramos estériles y áridos en lo social, cultural y deportivo. Esos Quijotes entre los que me incluyo hicimos historia; pero una vez jubilado, después de 32 años de tu vida trabajando en Turismo, Festejos, Cultura, Patrimonio o Jefe de Protocolo se te llena una mochila de la cual es muy difícil desprenderse y quieres darla a conocer a la gente. Si tienes vocación de servicio no tienes por qué ser político para ejercerla. 

Comentó que el festival no tenía afán internacional. El turista que visita hoy la Isla, ¿se va conociendo un poco de nuestras costumbres?
 
Desde 1964, millones de turistas han venido a Maspalomas y han vuelto a su país de origen sin tener absoluta idea de dónde estuvieron. Tenemos la Casa de Los Yánez en Tunte y el Museo Condal en Juan Grande, pero en Maspalomas no hay ningún museo donde los turistas puedan conocer los usos y las costumbres de la población de Maspalomas. Pero tampoco es correcto pasear a los grupos de folclore por los hoteles. Soy partidario de tener un espacio como el Pueblo Canario donde se realicen las actuaciones y que los turistas interesados se acerquen a verlo. 

¿Diría que Maspalomas conserva costumbres o ha perdido su identidad?
 
Un tractor derribó todas las casas en los años 60. Aquella Maspalomas silenciada tuvo mucho que sacrificar por la implantación de la industria turística en la puerta de su casa. Ahí se arrasó Maspalomas; porque era un pueblo como cualquier pueblo canario: un terreno salpicado de viviendas con usos, costumbres y modos. Por supuesto que tenemos una historia que contar. El problema es que a día de hoy nuestros jóvenes no tienen ni idea de qué era Maspalomas, piensan que siempre fue un terreno lleno de hoteles. Hago una crítica constructiva: todas las instituciones públicas y privadas que se benefician del Sur deberían de tener gestos de desagravios para con esta población, porque por cuenta de esa gran industria se fue al garete nuestra historia. Con el poblado de San Fernando, cuando por fin nos íbamos a convertir en un pueblo y en una sociedad, nacen guetos como la urbanización San Fernando, Las Farolas, Las Palmeras, el Patronato?y ahí no hay pueblo que valga; se truncó la posibilidad de que Maspalomas se convirtiera en un pueblo normal y corriente. Ahora se demanda que se convierta en una ciudad. ¿Cómo se convierte en ciudad algo que ni siquiera se realizó como pueblo? Nuestro arraigo habría que fabricarlo. 

¿Un hito de la historia de Maspalomas que no sea el turismo ni la participación en el alunizaje?
 
Tenemos vestigios de la época aborigen. El yacimiento de Punta Mujeres es una prueba de que en Maspalomas había movimiento desde entonces. Otra prueba: el yacimiento con el mayor número de cuerpos de todas las islas se halló aquí, con 144 cadáveres que ahora mismo están en Las Palmas de Gran Canaria; nos quedamos sin nuestro mayor vestigio de la consolidación de nuestra historia, que era la necrópolis. La ermita antigua de San Fernando es de 1631, y eso nos da casi cuatro siglos de actividad agrícola en este pueblo. 

Si hoy quitamos el turismo, ¿qué es Maspalomas?
 
Nada, porque ni memoria histórica tenemos, nos la robaron. Nos robaron el pueblo ante nuestras narices. 

Hace unas semanas, varios expertos afirmaron que el BIC de Maspalomas carece de rigor histórico, ¿qué opina?
 
Estamos en manos de los informes. ¿Cómo vamos a echar por tierra algo que llevamos divulgando durante años? Hablan solo del paso de Cristóbal Colón, pero hay motivos más que suficientes para que el oasis sea declarado BIC por la propia naturaleza que conserva. 

¿Qué expectativas tiene del futuro?
 
Debe haber voluntad para transmitir nuestros valores a los que vienen. A todos los mayores deberían sacarnos todo lo que tenemos dentro, grabarlo y conservarlo. Dejar aquí lo que saben los mayores, porque eso no lo almacena ninguna biblioteca. El futuro es escribir, digitalizar y poner al alcance de los jóvenes quiénes éramos, porque en Maspalomas antes de ser turísticos fuimos pastores, pescadores y agricultores. 

Ha escrito varios libros y publicaciones. ¿Qué le queda?
 
Estos libros ya no existen y el que tiene alguno lo atesora como oro en paño. Hay verdade- ra hambre en la calle de publi-caciones como estas, pero no voy a volver a arriesgarme a publicar libros por mi cuenta. Hay un plan, que es meter en una cubitera Maspalomas Antier y Maspalomas, las raíces del progreso, agitarla y que salga un dos en uno llamado Maspalomas Ayer.

sábado, 29 de febrero de 2020

NO ES UNA DISCULPA, ES UNA ACLARACIÓN.

Por Pedro José Franco López.
Autor del Libro: "MASPALOMAS EL CARNAVAL".


Hace unos días, el Miércoles de Ceniza exactamente y, para despedir el Carnaval -oficial-, lo que se llama "Carnaval" propiamente dicho, hacíamos una entrada de Blog en la que incluíamos una estrofa popular archiconocida: "El Carnaval se murió, ya lo llevan a Enterrar, 25 palanquines, un Cura y un Sacristán".

Bien, algunos amigos me hicieron caer en la cuenta que en algunos corrillos ya estaban tratando de poner nombre y apellidos a los 25 Palanquines e incluso al Cura y al Sacristán.

Y es que da la casualidad que los miembros de la Corporación Municipal del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, suman veinticinco -25- ediles. (La imaginación no tiene fronteras). Jejeje.

Bueno, lo dicho, que nada más lejos de mi intención y, que esta no es ninguna disculpa, sino una aclaración.

Es más, existe una variante a esta estrofa, a cargo de la escritora Isabel Medina, que dice

Ya se murió la sardina,
ya la llevan a enterrar
entre cuatro polis bizcos,
el cura y el sacristán....

miércoles, 26 de febrero de 2020

EL CARNAVAL TERMINÓ, LO QUE PASE DE AHORA EN ADELANTE ES OTRA COSA


Por Pedro José Franco López.
Autor del Libro: "MASPALOMAS EL CARNAVAL"

La Sardina se murió y la fueron a enterrar 25 
palanquines un cura y un sacristán.

Le pese a quien le pese, el Carnaval, propiamente dicho se terminó, lo que suceda a partir de ahora en los pueblos canarios, debería llamársele de otra manera. 

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Todo tiene su fin y, como no podía ser menos, también los días del Carnaval llegan a su término. El Entierro de la Sardina, como en todos, pone fin al jolgorio, y lo pone en el mismo tono de diversión que se ha vivido en el transcurso de los alegres días anteriores, aunque con el inevitable punto de melancolía que provoca el despedirse de un grato acontecimiento y, ya sabemos, la Cuaresma acecha en la próxima esquina.

En Maspalomas, nace el Entierro y Quema de la Sardina por el año 1985, así como el acto de Lectura del Testamento de la Sardina -exclusivo del Carnaval de Maspalomas-. Durante casi una década el Testamentario es el propio Alcalde del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, papel que asume con gusto, pues lo aprovecha para poner ciertos comentarios jocosos, irónicos y humorísticos en boca de la Sardina y de esta manera, “sacarse las espinas” que, durante el año, le clavaban: la Oposición, la Prensa, las “manos negras”, Etc.

La Sardina es paseada por las principales calles de la zona turística de Maspalomas, en una procesión llena del histrionismo de las “desconsoladas viudas” y los “doloridos” políticos que se sacan la penúltima foto a costas del Carnaval. Y en el escenario del Yumbo, ante la expectación de los residentes y la mirada atónita de miles de turistas, se incineran sus carnes y su espinazo ante el estruendo de una pirotecnia que marca el inicio del Carnaval siguiente.

¿DE DONDE VIENE EL ENTIERRO
DE LA SARDINA?

La tradición se remonta al siglo XIX y simboliza el inicio de la Cuaresma y la prohibición de comer carne todos los viernes antes de que del comienzo la Semana Santa.

Según dice la historia, el entierro de la sardina es una costumbre que procede del siglo XIX y que simboliza el inicio de la Cuaresma -es decir, los 40 días que faltan hasta el Domingo de Ramos- y la prohibición de comer carne todos los viernes antes de que dé comienzo la Semana Santa. Se simboliza con una sardina porque, según dicen, es lo que consumía la población con pocos recursos en aquella época.

El Entierro de la Sardina es la victoria de don Carnal. El Entierro es para otros la victoria de don Carnal sobre doña Cuaresma, es una fiesta pagana, de la mitología y del fuego.

Como y cuando aparece el Entierro de la Sardina: El rey Carlos III celoso guardián de las tradiciones cristianas, se le ocurrió organizar una fiesta un Miércoles de Ceniza, con el propósito de que el pueblo cumpliera con el deber de no comer carne durante la Cuaresma. A la fiesta, mandó llevar sardinas para paliar el hambre, pero hizo tanto sol ese día que empezaron a descomponerse hasta el punto de que el mal olor que desprendían impidió que se pudieran comer. Fuera porque los transportistas se hubiesen declarado en huelga, o porque hubiera alguna cláusula de lentitud en el tratado pesquero de la época, cuando los cocineros destaparon las cajas de sardinas se desprendió tal hedor que Su Graciosa Majestad revocó la primera orden y dio una segunda: que las sardinas fueran enterradas inmediatamente en la Casa de Campo, donde seguiría la fiesta. Este hecho, lejos de aguar la fiesta, la animó, ya que el pueblo organizó, con no poco buen humor, el entierro de las sardinas putrefactas y, con ello, se deshicieron de su mal olor. En vez de cumplir con el proyecto inicial de enterrar la carne, los madrileños de entonces enterraron el pescado. Y allí se inició la tradición del entierro de la sardina. Desde entonces, año tras año, se celebra esta curiosa procesión.

El renacimientos del Entierro de la Sardina se remonta a mediados del siglo XIX, cuando un grupo de estudiantes de Madrid, que se reunían en la rebotica de la Farmacia de San Antón, decidieron formar un cortejo fúnebre presidido por una sardina, que simboliza el ayuno y la abstinencia, queriendo revivir el festejo carnavalesco que se celebraba en Madrid el Miércoles de Ceniza. Tal vez, lo que nunca pensaron es en las inmensas proporciones y popularidad que, andando el tiempo, renacería esta fiesta.